Momentos de terror 7 periodistas: emboscados hasta por menores de edad

16 mayo 2017
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Durante 15 minutos, que parecieron horas, siete periodistas fueron amenazados de muerte, despojados de sus pertenencias y encañonados por un centenar de civiles con el rostro cubierto en una ruta del estado de Guerrero, en el sur de México.
Una visita el pasado sábado a la región de Tierra Caliente para cubrir los bloqueos auspiciados por grupos del crimen organizado se convirtió en una tragedia para los hombres de prensa, que luego de seis horas de recoger testimonios e imágenes de lo ocurrido en el municipio de San Miguel Totolapan fueron obligados a dejar sus equipos de trabajo en medio de la violencia.
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"A las seis de la tarde pasamos un retén de militares en la carretera federal Iguala-Altamirano, justo a la altura de Acapetlahuaya (municipio)", relata Sergio Ocampo, corresponsal del diario "La Jornada".
"A un kilómetro, 100 civiles con armas cortas tenían bloqueada la carretera con dos buses quemados. Ahí nos detuvieron para revisarnos y quitarnos el material".
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Los siete reporteros eran Ocampo, Alejandro Ortiz, del diario "Bajo Palabra" y colaborador de dpa; Hanz Musielik, colaborador de "Vice News"; Pablo Pérez, de "Hispano Post"; Yahir Cabrera, fotógrafo de "La Jornada"; Ángel Galeana, de Grupo Imagen, y Jorge Martínez, de la agencia Quadratín.Todos ellos viajaban a bordo de dos camionetas de las cuales fueron bajados por la fuerza, retenidos y encañonados para revisar minuciosamente sus celulares. Los encapuchados encontraron el material sobre los sucesos de Tierra Caliente y empezaron a cuestionarlos.
"A ver, ¿por qué carajos tienen estas fotos? ¿Para qué banda trabajan?", cuestionaban los hombres armados, que amenazaron con quemarlos vivos.
"Les explicábamos por qué teníamos esas fotos y luego de 15 minutos entendieron que no representábamos ningún peligro, por lo que uno de los cabecillas del grupo, un joven de no más de 18 años, nos dijo que nos fuéramos pero que se quedaba una camioneta y todo nuestro equipo, así como documentos y dinero", dice Martínez a dpa.
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La situación fue chocante, no sólo por la violencia verbal y física, sino porque entre el grupo de los agresores también había menores de edad.
"Nos esperábamos situaciones de esta magnitud en Guerrero, pero no creímos vivirlas de primera mano. Fue impresionante ver incluso a niños de diez años diciéndote que entregaras tu equipo o te iba a ir mal", comenta Pérez.
La familia Michoacana
Los bloqueos registrados en Tierra Caliente, una región que Guerrero comparte con los colindantes Michoacán (oeste) y Estado de México (centro), son provocados por La Familia Michoacana, un grupo delictivo que se encuentra en pie de lucha contra el grupo de Los Tequileros por el control del territorio, donde se produce marihuana y amapola, materia prima para la heroína.
El Secretario de Seguridad Pública de Guerrero, Pedro Almazán, había alertado que los bloqueos y quemas de vehículos, así como las amenazas a las miles de familias de los municipios afectados, eran acciones de La Familia Michoacana "para demostrar su fuerza".
"Esos que están quemando los autobuses son de la Familia", dijo ese mismo día, apuntando a 200 metros de él sin poder detener el vandalismo, pese al refuerzo de cientos de policías y militares en la zona.
La condición que los agresores pusieron a los periodistas para dejarlos continuar su camino fue entregar "una colaboración" que consistió en objetos materiales, dinero, así como las grabaciones y todo tipo de imagen en la que habían documentado la situación de violencia en Tierra Caliente.
De hecho, desde que los hombres de prensa llegaron al lugar, la red telefónica se cayó y todavía se encuentra sin funcionar, una forma de evitar que se difunda cómo miles de pobladores de la zona viven a merced del grupo delictivo que mantiene paralizada la vida en esa región.
Desapariciones
"Aquí, las desapariciones son comunes. Así como desaparecieron a ocho montadores de Morelos, a 43 normalistas de Ayotzinapa, así pudieron desaparecer a siete más sin que pasara absolutamente nada, a pesar de que esto ocurrió en medio de dos retenes militares", dijo Cabrera.
Cuando los reporteros fueron liberados, llevaban una amenaza flotando sobre sus cabezas. "Si dicen algo a los militares, los vamos a agarrar en Teloloapan, los vamos a matar y los vamos a quemar en su camioneta", les dijo el líder del grupo al dejarlos ir en uno de sus dos vehículos.
Las autoridades de Guerrero, encabezadas por el gobernador Héctor Astudillo Flores, confirmaron que el ataque contra los siete periodistas fue una acción de La Familia Michoacana, cartel conocido por su crueldad y extrema violencia.
"Lo ocurrido a los periodistas es un acto inadmisible que no toleraremos y condenamos", dijo el gobernador, palabras que se repiten en boca de las autoridades cada vez que la prensa es atacada.
Tan sólo dos días después de ese incidente, dos periodistas fueron asesinados a tiros en los estados de Sinaloa y de Jalisco, en el noroeste y oeste de México, respectivamente. Con ellos suman seis en lo que va del año, y podrían haber sido más si lo de Guerrero terminaba en tragedia.

Por Alejandro Ortiz, DPA
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