Desmienten versión oficial: el muerto de Tzucacab fue ejecutado en su hamaca por la SSP

24 julio 2018
Noticias de Yucatán. Noticias de Hoy



Acostado en su hamaca fue abatido un ciudadano de Tzucacab, en el interior de su casa, por policías estatales de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Yucatán, se asegura en el portal Presidio.
José Alfredo Chan Navarrete no tuvo tiempo de incorporarse y fue muerto a tiros por los agentes dentro de su propio domicilio, luego de que allanaron la vivienda.
El tzucacabense, que era mayahablante y se dedicaba a labores del campo, fue objeto de varios disparos y recibió los impactos en una pierna y en el pecho, lo que le causó la muerte.
Parte de su cuerpo aún estaba sobre la hamaca cuando llegaron los servicios periciales de la Fiscalía General del Estado.
Pobladores de la comisaría de Xcobiakal narraron a PRESIDIO la forma en que fue asesinado el hombre de 43 años de edad, que no coincide con la versión ofrecida por la SSP en forma oficial.
En esa pequeña comunidad, localizada a 30 kilómetros de la cabecera, apenas habitan 15 familias, en igual número de viviendas, de modo que prácticamente todos fueron testigos de los hechos ocurridos el pasado jueves por la noche.
“La casita del muchacho está en el mero paso, en el centro. Enfrente hay una escuelita y pues toda la comisaria salió a ver”, explicaron.
Para su hermano Miguel, José Alfredo fue víctima de una venganza del jefe policiaco de Tzucacab y su muerte es considerada en el pueblo como una ejecución a manos de la SSP.
Según la narración de los testigos, todo fue originado por una vecina de nombre Silvia del Socorro Cel Mis, quien es empleada municipal y cuyo hermano estaba escandalizando en estado de ebriedad.
“Al chavo que mataron en su casa lo asesinaron los policías; la que llamó a los agentes fue su vecina. Ella y su familia, que viven al lado, todo el tiempo tienen problemas con gente del pueblo”, comentó una vecina entrevistada por PRESIDIO.
“La mujer llamó a los policías y ahí pasó todo. Testigos hay muchos, toda la comisaria está a favor de que se diga la verdad y estamos recabando firmas para sacar a esa familia, que fue la causante de lo sucedido”, agregó.
Los pobladores narraron que en casa de Silvia hubo un pleito familiar con su hermano, que ya estaba muy tomado y empujó a su madre que llegó a buscarlo.
Luego el mismo sujeto, alterado, fue a insultar a Chan Navarrete (a) “Morris” en su casa, con quien su hermana y él mantenían rencillas.
El “Morris” pidió que salga de su propiedad o le dispararía, a lo que el vecino exclamó: “¡No tengo miedo de morir, mátame!”.
José Alfredo hizo dos disparos al aire y, tras ello, la hermana del sujeto amenazado llamó a la Policía.
“Cuando llegaron los policías, en lugar de ir con la autoridad municipal o el comisario, van a casa de la persona los que llamó y sin averiguar o saber qué fue lo que pasó, toman la decisión de rodear la casa del muchacho”, narró otro vecino.
Al sitio llegaron varias patrullas estatales y municipales. Alrededor de 10 elementos rodearon la propiedad de Chan Navarrete.
“Los policías comenzaron a golpear la puerta y a gritar. El muchacho despertó y, como tenía cerca su carabina, la tomó”.
“Entonces le dispararon, primero en la pierna. El reaccionó y apuntó contra uno de los policías que le habían disparado e hirió a uno de ellos; entonces abrieron fuego y le dispararon varias veces”.
Con esta versión coinciden los demás pobladores: que fue baleado mientras estaba acostado y recibió un impacto en una rodilla. Otra bala le perforó el tórax, a la altura de la tetilla izquierda, matándolo en el instante.
Los habitantes de Xcobiakal alegan que los policías no dispararon en defensa, sino que entraron a agredir a Chan Navarrete cuando ya estaba durmiendo.
José Alfredo fue velado y enterrado el sábado. Una gran cantidad de personas acudió al funeral, proveniente de pueblos cercanos e incluso de Las Coloradas, ya que era conocido y apreciado.
A últimas fechas “Morris” estaba trabajando como encargado de un pequeño rancho en Peto.
Todos los presentes en su funeral exigían justicia y que se conozca la verdad, ya que “la Policía Estatal ha mentido, encubriendo el uso excesivo de la fuerza que acostumbran sus elementos”.
Anteayer el secretario estatal de Seguridad Pública, Luis Felipe Saidén Ojeda, dijo que no estaba seguro de lo que ocurrió en Tzucacab y tampoco de la actuación de sus elementos al matar a un ciudadano en su casa.
Los asistentes al funeral señalan que la prepotencia y el abuso de poder es algo que caracteriza a la SSP en municipios del sur del estado y la población ya no lo tolera.
Planean organizar una protesta para pedir la destitución de mandos policiales y que expulsen a las personas conflictivas de la comisaría de Xcobiakal.
“Comenzando por el hermano de Silvia, que tiene antecedentes delictivos, intentos de violación, pero goza de la protección de su hermana que es empleada municipal”.
La familia del fallecido acude hoy al mediodía a levantar una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey) contra los servidores públicos y los jefes policiacos. Con información de Presidio.

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