Sicarios del CJNG torturan con ácido a joven y obligan a sus padres a verlo

03 julio 2021
Noticias de Yucatán. 

María vivió un infierno. Su hijo fue torturado y asesinado por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación en Aguililla, Michoacán, poblado controlado por el narcotráfico.

María huyó junto a dos de sus hijos a Tijuana y este viernes logró cruzar la frontera de Estados Unidos.

El 2 de junio la mujer fue raptada por presuntos miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación, grupo criminal que encabeza Nemesio Oseguera Cervantes "El Mencho".

El horror inició con los gritos desesperados de su hijo Victor de 20 años, el cual era sacado por la fuerza de su vivienda por 4 sicarios.

María pidió que lo soltaran pero los sujetos la tomaron a ella también y la subieron a una camioneta.

“Un hombre me agarró de mi trenza y como no quería cooperar para caminar, me arrastraron, a él se lo llevaron en un carro y a mí a otro, pero como no quería subirme me pegaron tres patadas, una fallaron, y con la otra me quebraron la nariz”, narró.

Los sicarios llevaron a la mujer y su hijo a un paraje despoblado donde fueron golpeados con barrotes, pues le exigían la ubicación de personas que desconocían.

En el lugar, María fue obligada a ver cómo su hijo era torturado, pues un par de hombres le vaciaban ácido en su rostro y brazos, y entre el dolor y el llanto ella recuerda que él le decía: “mamá, perdóname por todo, ya nos van a matar”.

Según cuenta esta madre, Víctor fue violado en repetidas ocasiones por los criminales, quienes después los separaron, llevándose al joven en un vehículo.

A ella la arrojaron a una zanja de la cual pudo salir, pero antes la obligaron a grabar un video en donde afirmaba su liberación gracias "El Mencho".

“Me lo quitaron y le echaban ácido en los ojos, lo quemaban, le echaban en el cuerpo, él sentía a morirse, él gritaba mamá defiendeme0 y cómo lo defendía, ocho horas nos tuvieron así”, explica con lágrimas y voz quebrada.

Luego del infierno que vivió, la mujer tomó a sus otros dos hijos y huyó a Tijuana de forma inmediata, llegando a la ciudad fronteriza donde se encontraron con el pastor Alberto Rivera, quien dirige el albergue Ágape. 

María y sus dos hijos ingresaron este viernes a Estados Unidos siendo recibidos por familiares que viven en San Diego, con quienes esperarán la decisión de un juez que resolverá su estancia en el país vecino.

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