Chichén Itzá en peligro de perder la distinción de Maravilla del Mundo

15 noviembre 2016

CIUDAD DE MÉXICO.- En el sitio web dedicado a la “legendaria ciudad maya de Chichén Itzá”, el gobierno de Yucatán presume que el sitio arqueológico es “Patrimonio de la Humanidad declarada por la Unesco desde 1988 y Maravilla del Mundo desde 2007”.

Sin embargo, su estatuto de “maravilla del mundo” se encuentra en riesgo: el pasado mes de abril, New7Wonders (N7W), la organización privada radicada en Suiza que otorgó el sello turístico a Chichén Itzá, exige a las autoridades mexicanas atender una serie de recomendaciones para no retirarle la distinción, según publicó el sitio web de Proceso.

Su principal exigencia toca un tema sensible en la región: consiste en “reubicar” a los cerca de 800 vendedores y artesanos mayas que operan en Chichén Itzá –muchos de los cuales provienen de poblados pertenecientes al vecino municipio de Tinum– en un espacio comercial ubicado fuera del sitio.

La organización afirma que su presencia en los “sacbés” del sitio daña la “experiencia del turista”, un argumento que emplea la industria del turismo en Chichén Itzá desde hace años.

Desde diciembre del año pasado, la administración de Rolando Zapata Bello, el gobernador de Yucatán, niega que la distinción de “maravilla del mundo moderno” de Chichén Itzá se encuentre en riesgo; sin embargo, Jean-Paul De La Fuente, director de la organización suiza, confirma a Aproque “si no pasa nada, el riesgo es muy alto de que Chichén Itzá pierda el estatuto”.

Distintos actores de la región se dividen la derrama económica que dejan los cerca de dos millones de turistas que acuden cada año al sitio arqueológico, el segundo más visitado de México, después de Teotihuacán. En los primeros nueve meses del año, lo visitaron un millón 180 mil 998 turistas foráneos y 350 mil 854 mexicanos.

De la venta de entradas, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) se embolsó 99 millones 570 mil pesos y el estado de Yucatán –que opera una segunda caseta de cobro—obtuvo ingresos por 217 millones 353 mil pesos en el mismo periodo.

La principan exigencia de N7W: reubicar a los 800 vendedores y artesanos mayas que operan en Chichén Itzá

Para los operadores turísticos de Yucatán y Quintana Roo, el sitio arqueológico también es un jugoso negocio. Las excursiones que salen de Cancún, Mérida o la Riviera Maya hacia el sitio arqueológico son sus productos más vendidos, y su costo va de los 60 a los 120 dólares.

Este poderoso sector empresarial lleva años reclamando la expulsión de los artesanos de la zona arqueológica, con el argumento de que “acosan” a los turistas.

Sergio González Rubiera, presidente de la Asociación Mexicana de Agencias de Viajes (AMAV) en Quintana Roo –la cual agrupa 57 empresas que mueven a su vez cerca de siete millones de turistas al año–, dice que Chichén Itzá representa 40 por ciento de las ventas de excursiones.

El “ambulantaje”, afirma, genera “cierta mala imagen al turismo porque (los vendedores) no están regulados, no están en orden y algunos incluso son más agresivos que otros”. “Quizá algunos turistas lo ven como parte del folclor mexicano, pero aun así deberían estar en situaciones dignas fuera del sitio”, sostiene.

Vendedores organizados temen que el gobierno estatal los desaloje de Chichén Itzá. Es más, se dicen víctimas de una campaña de difamación y denuncian que los empresarios del sector turístico buscan despojarlos de su principal fuente de ingreso.

“Solo quieren que los dejen trabajar”, explica Villevaldo Pech Moo, asesor legal de un grupo de artesanos de Chichén Itzá a esta agencia.

Añade: “Quieren los mismos derechos que tienen los grandes empresarios (…) se dedican a la venta de artesanías en la zona desde hace décadas, aunque puedo pensar que hay cosas de China pero son de menor cantidad, y exigen el respecto a sus derechos como comunidad indígena”.

“En sus reuniones, los artesanos han dicho que en caso de desalojo, se van a defender, pueden bloquear los caminos o los accesos a Cancún”, advierte.

Dafne López Martínez, director general del Patronato Cultur –una dependencia del gobierno de Yucatán—e interlocutor principal de la organización N7W, niega “rotundamente” que el gobierno quiera desalojar los vendedores.

En entrevista con Apro, el funcionario dice que la administración estatal trata de “mediar entre los intereses de este sector” y precisa que “no es un tema exclusivo del gobierno de Yucatán, el INAH tiene el resguardo del sitio arqueológico”.

Interrogado acerca de una posible supresión del estatuto de maravilla del mundo a Chichén Itzá, el funcionario insiste: “Yo no lo describiría como un riesgo (…) respondería esta pregunta cuando esté inminente esta situación”.

Reclamos

En abril pasado, nueve años después de otorgar al castillo su estatuto de nueva maravilla del mundo, un equipo de N7W visitó Chichén Itzá para su Programa de Verificación, Información y Mejora, un proceso por el que pasó la Gran Muralla de China.

El objetivo de la visita, según el informe preliminar –en posesión de este semanario–, consistió en “asegurarse que el estatuto de nueva maravilla del mundo todavía se merece y se respeta”. Los integrantes de N7W observaron una serie de irregularidades que, a su juicio, ponen en riesgo el sello turístico.

“La parte más difícil de la experiencia es la intensa presencia de vendedores de recuerdos y mercancías dentro del propio sitio. Ése ha sido el cambio más dramático desde la visita del 2007 y no parece que exista una explicación coherente sobre cómo esta situación pudo alcanzar esta magnitud (…) Parece que es una operación organizada y sustancialmente comercial”, sentenció el informe.

Notó que la mayoría de los vendedores ofrecen productos de mala calidad ajenos a la región maya y planteó que son pocos los “artesanos independientes” en el sitio; asimismo, aseveró que “es una experiencia triste ver la ‘migración’ diaria de los vendedores hacia el sitio”.

“La situación no puede continuar”, añadió, al afirmar que “los vendedores deben ser reubicados en un nuevo lugar, afuera y cerca del sitio principal donde todavía podrán operar con éxito”.

Si bien la presencia de los vendedores fue la principal observación de N7W, el informe también deploró que, sin contratar los servicios de un guía, un turista deambula en el sitio sin saber qué está viendo, pues “hay muy pocos señalamientos, herramientas explicativas o materiales informativos disponibles”.

N7W subrayó que ni su marca ni el reconocimiento como “nueva maravilla del mundo” aparece en el sitio, lo cual “indica que a Chichén Itzá ni siquiera le importa su estatuto de Nueva Maravilla del Mundo”. Urgió el gobierno a construir un “monumento” –diseñado por la organización– en un “lugar visible en la entrada del sitio”.

La organización también recomendó al gobierno yucateco “ofrecer a los turistas ‘premium’ (con cargo extra) la posibilidad de subirse y penetrar en los sitios preservados”. Desde hace más de una década, el INAH prohíbe a los visitantes subir las pirámides de Chichén Itzá para evitar su deterioro.

Asimismo la organización recomendó abrir al público “Chichén Viejo”, un sitio de alto valor arqueológico ubicado a 800 metros del complejo ceremonial “Las Monjas” de la zona turística de Chichén Itzá.

El INAH realiza investigaciones en Chichén Viejo desde hace dos décadas y la dependencia federal ya anunció que sus labores tienen prioridad sobre la explotación turística del sitio arqueológico.

Proponen ofrecer a los turistas ‘premium’ la posibilidad de subirse y entrar en los sitios preservados por el INAH 

En el pasado mes de mayo, Dafne López Martínez informó a De La Fuente sobre las acciones emprendidas por el gobierno yucateco en Chichén Itzá. Pero no convenció al director de N7W: el pasado 7 de octubre, envió una carta López Martínez. Le advirtió que el estatuto del sitio arqueológico permanecía “en evaluación” y deploró que “aún no vemos ningún avance concreto”.

Recordó que “el reporte que le enviemos el 25 de abril de 2016 hace recomendaciones específicas que deben implementarse; algunas de ellas son obligatorias, otras han de ser consideradas”, y sostuvo que “hasta la fecha, ninguna ha sido implementada, lo que nos genera un preocupación seria”, insistió.

Y sentenció: “Cómo ya sabe, esto podría desembocar en la suspensión del estatuto oficial de Nueva Maravilla a Chichen Itzá”.

El 19 de octubre, el funcionario yucateco respondió al director de N7W, afirmando que “muchas de las recomendaciones han sido atendidas en su totalidad o presentan avances significativos”. Su carta se concluyó con una petición: “agradeceremos poder contar con el reconocimiento de los avances y cumplimientos por parte de N7W”.

López aseguró que las autoridades dejarían un espacio más importante a los logotipos de N7W en páginas de Internet y en el propio sitio arqueológico, dijo que en noviembre arrancaría un proyecto ejecutivo para renovar el parador turístico y construir un museo interactivo; y prometió mejoras en el sistema de cobro de boletos.

López se comprometió a “trabajar de cerca y de la mano” con los artesanos y comerciantes y a incentivar la creación de una “marca colectiva que identifique los productos hechos en Chichén Itzá”, sin entrar a detalles. No responde a Apro sobre los planes concretos que tiene el gobierno para resolver la situación de los vendedores.

“Informamos claramente al gobierno de Yucatán sobre nuestras peticiones y hasta la fecha no están resueltas. Hay avances, pero el tema es en cuánto tiempo se vayan a resolver”, dice De La Fuente, al precisar que su organización no planteó al gobierno un plazo límite para resolver la situación.

Premio turístico

El proyecto de las “siete nuevas maravillas del mundo” nació en la mente del millonario suizo Bernard Webe, el fundador de N7W, en el año 2000. El concepto: ofrecer a cada usuario de Internet la posibilidad de votar para un sitio memorable; los siete que reunirían la mayor cantidad de votos ganarían el estatuto de maravilla.

El suizo acompañó su proyecto con una intensa campaña mediática. Poco a poco el fenómeno tomó una dimensión internacional. A la par, generó reacciones adversas en ciertos sectores de protección del patrimonio, los cuales denunciaban el carácter frívolo y comercial del proyecto.

El gobierno federal, a través del Consejo de Promoción Turística, y el gobierno de Yucatán participaron intensamente en la campaña a favor de Chichén Itzá. Se acercaron con grandes empresas –entre ellas Coca Cola, Telmex y otras filiales de Grupo Carso– para que promocionen el sitio.

El INAH, por su parte, causó polémica al instalar un “gran escenario” en el sitio arqueológico para el lanzamiento del proyecto y por permitir a los integrantes de N7W subirse en la cúspide de la pirámide para extender una manta promocional.

En junio de 2007, Jorge Torre Leira, entonces secretario de turismo de Yucatán, se felicitó de que “A partir de esta campaña, se han incrementado mucho las visitas y esto va a ser un imán muy importante”.

Las 'siete nuevas maravillas del mundo' nacieron en la mente del millonario suizo Bernard Webe, el fundador de N7W, en el año 2000

El 7 de julio de 2007, N7W dio a conocer los resultados de la votación en un “show” televisivo, protagonizado por personajes mediáticos como el futbolista Cristiano Ronaldo o la actriz Jennifer López.

Según la organización, más de cien millones de personas participaron a la votación. Los siete ganadores fueron la Gran Muralla de China, el Coliseo de Roma, el Taj Mahal de la India, el Machu Picchu en Perú, el Cristo Redentor de Río de Janeiro, el sitio de Petra, en Jordania, y el castillo de Kukulkán, en Chichén Itzá.

Dos días después de la votación, la Unesco emitió un comunicado para deslindarse del proyecto de N7W. “No hay comparación alguna entre la campaña mediática del Sr. Weber y el trabajo científico y educativo que resulta de la inscripción de sitios en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco”, insistió el organismo.

Y afirmó: “La lista de las ‘7 Nuevas Maravillas del Mundo’ es el producto de una empresa privada, que solo refleja las opiniones de quienes tienen acceso a Internet y no del mundo entero. Esta iniciativa no puede, de ninguna manera significativa ni sostenible, contribuir a la preservación de los sitios elegidos por este público”.

A nueve años de la aclaración, el propio Enrique de la Madrid Cordero, titular de la Secretaría de Turismo (Sectur), sigue confuso: en una entrevista publicada el pasado 24 octubre por el Travel Daily News, el funcionario aseveró que “uno de mis lugares favoritos en el estado de Yucatán es el sitio arqueológico de Chichen Itzá, una de las grandes ciudades de la civilización maya, declarada por la Unescocomo una de las siete nuevas maravillas del mundo”.

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