¿Y nuestros desaparecidos?

18 noviembre 2014
Noticias de Yucatán ()


Hasta agosto pasado había 151 yucatecos de paradero desconocido, herencia del gobierno de Ivonne Ortega, de acuerdo con información de la PGR.- Quedan 8 casos abiertos


El doctor Peniche llegó a su centro de trabajo como de costumbre. Se sabe que eran las 2:20 de la tarde -minutos más, minutos menos- del primer lunes de noviembre, que en ese 2008 fue el día siguiente a Todos los Santos.
Se sabe que llegó solo, que dejó su auto -un modesto Spirit 94 color verde- estacionado en el sitio de siempre, que saludó a quienes se encontró a su paso y que entró a dar consulta, sin hacerle ni un cambio a su rutina diaria. Era una tarde como son todas las de noviembre en Mérida, sin nada que la hiciera especial o memorable.
Alrededor de las 6:30, acababa de oscurecer, el doctor Peniche -un hombre tranquilo, casado, con tres hijos pequeños, sin deudas ni enemigos- salió un momento a la calle, atiborrada de actividad, con un tráfico ruidoso y espeso. Buscaba, como todos los días, algo para distraer el hambre mientras llegaban las 10 de la noche y el fin de la jornada.
Nadie lo vio regresar, no dejó registrada su salida. No se le ha vuelto a ver.
Lo mismo que el doctor Delio Peniche Manzano otras tres personas desaparecieron de 2008 a 2012, durante el sexenio anterior, en circunstancias extrañas. Las autoridades mantienen abiertos los expedientes, pero a pesar de las arduas diligencias de los familiares, nadie ha podido dar con ellos. La policía afirma que se ha esmerado, pero que sus indagatorias han resultado estériles y no tiene ni la más remota idea de a dónde fueron a parar.
El primer desaparecido fue el joven José Elías Aguilar Nechar, quien fue visto por última vez el 13 de mayo de 2008. Ese día llamó apuradamente a un familiar para decirle que lo estaban “levantando” judiciales.
El doctor Peniche desapareció el 3 de noviembre de 2008 afuera del Centro de Salud. Alfonso, el hermano, dice que a las 6:30 de la mañana siguiente fue despertado por una llamada de los secuestradores, que le exigieron 3.5 millones de pesos a cambio de la vida de Delio. Luego de 106 mensajes y dos intentos fallidos de entregar el rescate, los plagiarios interrumpieron la comunicación.
El tercero fue el mecánico David Escárcega Montalvo (“Pistón”), quien, según testimonio de sus vecinos, fue detenido por policías del cuerpo de élite Goera el 22 de enero de 2010, cerca de su casa en el fraccionamiento Nora Quintana.
Por último, Carlos Castillo Bolio desapareció tras pasar por un retén policíaco el 14 de agosto de 2012. Ese día, denuncian sus familiares, se dirigió a realizar un cobro en el fraccionamiento Las Américas y no regresó.
El Estado más seguro
Si de algo presume Yucatán es de su seguridad. Por eso llama la atención que la mayor base de datos sobre personas desaparecidas que se ha realizado en México consigne que, ya depuradas las cifras heredadas del gobierno anterior, existan 151 yucatecos de los que se desconocen su suerte y su paradero.
Las cifras al respecto no siempre coinciden. De acuerdo con la asociación civil Centro de Investigación y Capacitación, de 2006 a 2012 se esfumaron sin dejar rastro 78 hombres e igual de número de mujeres en Yucatán, que por increíble que parezca estuvo entre los 17 estados con el número más alto de desapariciones, aunque muy lejos de las espeluznantes cifras de los seis primeros: Distrito Federal (7,137), Estado de México (2,552), Jalisco (2,177), Sinaloa (1,434), Aguascalientes (1,112) y Tamaulipas (1,078).
Pero no son 156 ni 151, dice el abogado Juan Marrufo León, director de la Policía Ministerial, quien admite que la actual Fiscalía General del Estado heredó de la administración anterior 191 casos de personas no localizadas, extraviadas, ausentes o desaparecidas.
Tras una labor intensa, dice, la mayoría han sido ubicadas. Al día de hoy, sólo ocho tienen el estatus de desaparecidas, entre ellas el doctor Peniche, “El Pistón” y los jóvenes Aguilar Nechar y Castillo Bolio.
Según los datos de los sistemas de información de las tres instancias de gobierno -federal, estatal y municipal-, las desapariciones reportadas en Yucatán corresponden en muchos casos a muchachas que huyen con el novio, adolescentes que se fugan del hogar, niños retenidos por el padre o la madre que están divorciándose, esposos que se van con el segundo frente, braceros que emigran sin documentos.
También ocurre que personas reportadas como desaparecidas aparecen más tarde lesionadas en algún hospital o incluso muertas, dice Marrufo León y pone como ejemplo el caso, ocurrido hace unos 15 días, de un ingeniero de Ticul que trabajaba toda la semana en Campeche y cada viernes regresaba a su casa…
Último mensaje
La esposa acude una mañana a denunciar su desaparición. Manifiesta que a las 6:15 de la tarde-noche anterior su marido le envió un mensaje por celular para decirle que ya estaba en la caseta fitosanitaria de Halachó. ‘Fue el último mensaje que me mandó, fue el último punto de referencia que me dio. ya no supe más de él’.
Tras decirle a su mujer que ya está cerca, el joven ingeniero maneja y mira de reojo su teléfono. “¿Vas a tardar mucho?, porque voy a casa de mis papás”, le escribe ella. “¿Por qué tan tarde?”, pregunta él.
Su esposa no le contesta inmediatamente. La tardanza lo impacienta y, sin quitar el pie del acelerador, revisa compulsivamente el celular en busca de la respuesta. Al llegar a una curva pierde el control del vehículo, que atraviesa la carretera, vuela sobre la maleza y cae en una sascabera profunda, donde queda incrustado entre los árboles.
… “Porque salí tarde de tarde de trabajar”, llega la respuesta veinte minutos más tarde. “Responde”, escribe la mujer. “Amor, responde”, “Responde, por favor”.
“Estuvo desaparecido seis días, el tiempo que tardamos en hallar su vehículo y su cadáver”, prosigue el jefe policíaco. “En las estadísticas, aparece como uno de los desaparecidos este año en Yucatán”, dice Marrufo León.
Este mes, la lista de desaparecidos aumentó con el nombre del músico Luis Luna Guarneros, cuyo paradero ya investigan las autoridades, de lo que abundamos en la página 9.-

No hay rastro de ellos

Fuentes oficiales sólo reconocen que hay 9 casos

También en Yucatán se han documentado varias desapariciones
Aunque no en las dimensiones que alcanza en otras entidades de la República, en Yucatán también se dan casos de desaparición de personas, el último de ellos el maestro Luis Luna Guarneros, músico y ex director de la Orquesta Sinfónica.
Llama la atención que la mayor base de datos sobre personas desaparecidas que se ha realizado en México consigne que, ya depuradas las cifras heredadas de la administración anterior, existan 151 yucatecos de los que se desconocen su suerte y su paradero.
El abogado Juan Marrufo León, director de la Policía Ministerial del Estado, admite que la actual Fiscalía General heredó 191 casos de personas no localizadas, ausentes o desaparecidas.
Tras una labor intensa, dice, la mayoría ha sido ubicada. Hasta la semana pasada sólo ocho tenían el estatus de desaparecidas en Yucatán, y en las últimas horas se sumó el caso de Luna Guarneros .
En el ámbito nacional hay más de 22,000 desaparecidos.
Músico | Hallazgo
Camioneta abandonada
Anoche se reportó el hallazgo de la camioneta Cherokee color negro y placas ZAG 8812 que conducía el maestro Luis Luna Guarneros: estaba estacionada a las puertas del restaurante “La Palapa” de la colonia San Antonio Xluch. De acuerdo con los vecinos del rumbo, desde el jueves 13 el vehículo estaba abandonado en ese lugar.

La forma de ser de los yucatecos, la mejor “estrategia” contra el crimen

Los delitos de alto impacto, pocos, según la Fiscalía


El secuestro no es un delito común en Yucatán, afortunadamente para las mismas autoridades, incapaces de resolver el plagio del doctor Delio Peniche Manzano ocurrido hace seis años.
El abogado Juan Marrufo León, jefe de la Policía Ministerial, confirma lo que señalan las estadísticas: desde 2013 no se ha reportado ninguno. Y los dos últimos -en mayo y noviembre de 2012- tuvieron un desenlace feliz.
El primero de ellos ocurrió en Valladolid, recuerda, cuando un joven universitario fue privado de su libertad por una banda encabezada por un compañero de clase, que era además su mejor amigo. El plagiado, hijo de un empresario joyero, aprovechó que sus captores lo dejaron solo para quitarse la venda de los ojos -tallando el rostro contra la pared-, desatar con los dientes los amarres de las manos, escapar y pedir auxilio a la policía.
El otro caso, registrado en noviembre de 2012, llama la atención por la ingenuidad del secuestrador, un joven “milusos” al que se le hizo fácil retener a la hija de una mujer que lo contrataba para hacer trabajos de plomería, electricidad y jardinería. “Va por la niña a la escuela, se presenta como su tío y dice que la mamá sufrió un accidente. La lleva a casa de su hermana, en el sur de Mérida y se la encomienda -’es hija de mi patrona, te la voy a dejar un rato en lo que hago unas diligencias’- y de una manera absurda le envía a la mamá un mensaje desde su propio celular en el que le dice que si quiere volver a ver a su hija le tiene que dar 10,000 pesos”. Fue condenado a 20 años de cárcel.
Los delitos de alto impacto, como el secuestro, son difíciles de cometer en Yucatán, asegura Marrufo León. Y no sólo por cuestión de estrategias y sistemas de seguridad, de la capacitación de la policía. “Son muchos factores y sin temor a equivocarme te digo que la idiosincrasia, la cultura del yucateco, es lo que más ha contribuido para tener tan bajos índices delictivos. El yucateco es muy comunicativo: ‘Sé que mi vecino trabaja todo el día y veo un movimiento raro en su casa, por si las dudas lo voy a reportar a la policía’. Esa denuncia ciudadana nos ha permitido frustrar robos o atrapar en flagrancia a los delincuentes”.
“Hay más factores: la buena coordinación entre los organismos de seguridad en el Estado, las cámaras de seguridad, los retenes e incluso la geografía: Yucatán es tan plano que hay pocos sitios para esconderse”, concluye.- M.S.D.Y.
Índice delictivo | Yucatán
Hasta septiembre pasado se habían registrado 23,714 delitos en Yucatán este año.
Robos a casas
Aunque sólo hubo 79 homicidios y sólo 29 dolosos, se registraron 1,457 robos a casa habitación, esto es, 5.3 robos al día, de acuerdo con el reporte “Incidencia delictiva del fuero común”, de la PGR.
Delitos sexuales
No hubo ningún secuestro, pero se cometieron 605 delitos sexuales, entre ellos 195 violaciones y 33 estupros.
Lesiones
Además se causaron 3,248 lesiones culposas y 6,526 delitos patrimoniales.

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