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¿Hasta cuándo quitarán el nombre del multi-asesino Díaz Ordaz en colonia de Mérida?

02 octubre 2018
Noticias de Yucatán. Noticias de Hoy




  • ¿Hizo algo bueno como para que sea inmortalizado y reconocido o todo lo contrario? 
  • ¿A quién se le pudo ocurrir poner el nombre de un genocida a una colonia de Mérida? 

El que una colonia o una Avenida lleve al nombre de algún personaje, tiene que ser como un reconocimiento a sus buenas acciones, una forma de inmortalizar y un agradecimiento al bien común promovido.

Es insólito el caso de Gustavo Díaz Ordaz quien es perfectamente conocido como el autor intelectual de la muerte de cientos de estudiantes el 2 de octubre de 1968, en la llamada matanza de Tlatelolco, y tenga a lo largo y ancho del país reconocimientos a todas luces inmerecidos calles, colonias, avenidas, edificios, etcétera, que llevan su nombre.

Y Mérida no es la excepción. La Col. Díaz Ordaz y la Av. que la cruza se denomina de la misma manera. ¿Cómo es posible que a 50 años de esa masacre siga permitiéndose la existencia de tal burla? Pareciera que también cuando muera “El Chapo” autor de muertes sanguinaria también tendrá su reconocimiento. Es lo mismo.

Ojalá que las autoridades municipales tomen la decisión de quitar el nombre de Díaz Ordaz en la Avenida y en la colonia referidas, porque representa una burla a la memoria de los mexicanos e incluso de la humanidad.

Lo que se ha hecho en algunas partes del país

Apenas hoy al conmemorarse el 50 aniversario de la Matanza de Tlatelolco, durante el sexenio de Gustavo Díaz Ordaz, el 2 de octubre de 1968, el diputado Mauricio Toledo, diputado federal por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), planteó eliminar el nombre del expresidente de toda vialidad o recinto en el país, por su responsabilidad en esa masacre.

De la misma manera, académicos de la Universidad Autónoma de Nuevo León y activistas del movimiento estudiantil del 68 solicitaron a los alcaldes metropolitanos demoler los monumentos y eliminar el nombre de calles, colonias y lugares que honren al ex presidente Gustavo Díaz Ordaz. 

El Gobierno de la Ciudad de México inició el retiro de las placas correspondientes a la inauguración del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, en las que aparece el nombre del ex presidente, Gustavo Díaz Ordaz.

José Ramón Amieva, jefe de Gobierno capitalino indicó que el retiro de estas placas en estaciones del Metro y de la Sala de Armas de la Magdalena Mixhuca, responde a un "cierre de ciclo".

Qué pasó el 2 de Octubre de 1968 en México?, ¿Por qué no se olvida?

Los 60 fueron una década muy importante en el mundo y 68 fue un año que marcó a muchos países, incluido México. Hubo mucho movimiento por parte de la sociedad y, en el caso de México, los estudiantes encabezaron lo que sería una de las luchas más importantes por la democratización del país.Desgraciadamente el gobierno mexicano reaccionaría muy diferente a otros y optaría por la represión sangrienta: eso fue lo que pasó el 2 de octubre, el día de la Matanza de Tlatelolco. 
El 2 de octubre de 1968 es un hito en la historia moderna de México. Ese día los estudiantes y, ciudadanas y ciudadanos en general (familias enteras, trabajadores, amas de casa, oficinistas, niños…) se habían reunido en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, Ciudad de México. Entonces, para reprimirlos, militares y grupos paramilitares realizaron un fuego cruzado que había sido planeado por el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz.
9:00 am. Una delegación del Consejo Nacional de Huelga (CNH) se entrevistó con los representantes del presidente en la casa del Rector de la UNAM, Javier Barros.
Por otro lado, en Zacatenco, el CNH estaba sesionando y al enterarse de la posibilidad de un diálogo con el gobierno, se suspende la movilización que se tenía prevista de la Plaza de las Tres Culturas al Casco de Santo Tomás.
10:00 am. Comienzan operativos de vigilancia en varias zonas seleccionadas con la instrucción de reportarse a las 12:00, 14:00 y 16:00 horas. Las corporaciones entran en estado de alerta.
Los puntos de vigilancia son: el Reloj Chino, la Asamblea del Sindicato Mexicano de Electricistas, la Plaza de las Tres Culturas, Zacatenco, Casco de Santo Tomás, Ciudadela, Voca y Prepa 4 y el Mitin de Ciudad Universitaria.
11:00 am. Agentes vestidos de civil se comienzan a distribuir por las azoteas y los edificios de la zona de Tlatelolco y Nonoalco. Eran elementos del Estado Mayor presidencial conocidos como el “Batallón Olimpia” (de hecho se sabe que tenían tres departamentos, tan solo, en el Edificio Chihuahua, que era el lugar desde donde hablarían los representantes del CNH).
16:00 horas. Miles de estudiantes, amas de casa, trabajadores, y familias completas se reúnen en la Plaza de la Tres Culturas en Tlatelolco.
17:30 horas. Desde la tribuna que está en el edificio Chihuahua, el CNH informa que se suspende la marcha que se tenía programada al Casco de Santo Tomás.
17:55 horas. Bengalas son disparadas. Era la señal para que los francotiradores del Batallón Olimpia comenzaran a disparar (se les distinguía porque traían un pañuelo o guante blanco en una mano).
18:15 horas. Elementos del Ejército tenían rodeadas todas las salidas de la plaza en una acción de cerco. Contaban con cerca de 300 tanques ligeros, unidades de asalto, jeeps y transporte militar. Los elementos del Ejército comienzan a ingresar a la zona donde estaban los estudiantes y la ciudadanía. Comienzan a responder al fuego del Batallón Olimpia. Empieza la masacre de civiles.
20:15 horas. La matanza dura más de dos horas. Los representantes de los estudiantes son detenidos, desvestidos y torturados. Se los llevan al Campo Militar Número Uno.
20:30 horas. El Ejército impide el acceso a las ambulancias de la Cruz Roja y de la Cruz Verde a la zona. Son detenidos más de 1000 manifestantes.
23:00 horas. El general Mazón Pineda registra el último tiroteo en la Plaza de las Tres Culturas y comienza el desalojo de los militares.
1:00 am del 3 de octubre. Todo el sistema de urgencias de la capital queda bajo control policiaco por orden del general Mendiolea.


Exigen justicia víctimas del 68

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A nombre del movimiento estudiantil, Severiano Sánchez recordó lo vivido en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco
Ciudad de México.- Al inaugurar el Monumento a la Ausencia, los sobrevivientesde la masacre del 2 de octubre exigieron, a 50 años, justicia.
A nombre del movimiento estudiantil, Severiano Sánchez recordó lo vivido en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, alzó la voz.
"Les decimos, para los genocidas de Tlatelolco, para los asesinos de los muertos del movimiento, para los que desaparecieron los cuerpos en la guerra fría, a los compañeros estudiantes que tomaron las armas y se fueron a la guerrilla, para los que nos masacraron el 10 de junio, no hay perdón y no olvidamos", sentenció.
Justicia, justicia es lo que pedimos, no queremos dinero, no queremos disculpas, no queremos monumentos, queremos justicia
En el patio central del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, donde se inauguró una loza con 400 pares de huellas plasmadas en el cemento, Sánchez recordó el correr de los estudiantes aquella tarde del 2 de octubre de 1968.
"Observó huellas cruzadas, como de desorden, caos, y me imagino el desaloje violento que hizo el Ejército, con tanques, la noche del 27 de agosto, el Zócalo", rememoró, con voz entrecortada.
En tanto, Jaime Rochín, titular de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), que patrocinó el monumento, se dijo convencido de que la violencia que azota hoy a México tiene su origen en la vergüenza silenciada del País.
Tenemos una deuda histórica con las víctimas mortales del 68 y con sus sobrevivientes, tenemos una deuda que de no saldarse continuará pasando factura en los libros de la historia y en futuro que nos depara como nación

Día Internacional de la No Violencia: jornada por la paz

03 octubre 2015
Noticias de Yucatán



En el marco del Día Internacional de la No Violencia que se celebró ayer, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) realizó una jornada para promover la cultura de la no violencia en los ámbitos familiar y laboral, así como la importancia de vivir en armonía.

Las actividades estuvieron enfocadas al personal de la corporación en la cual participaron el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Yucatán, el Instituto para la Equidad de Género (Iegy) y la Comisión de Derechos Humanos del Estado (Codhey).

En el auditorio de la corporación policías y empleados administrativos escucharon una conferencia sobre los diversos tipos de agresiones, su prevención y características, que fue impartida por Elsy Campos Estrella, del Iegy.

Durante el evento se enfatizó que en el seno familiar se deben inculcar valores, para que los hombres o las mujeres no incurran en comportamientos negativos de ningún tipo.

El foro incluyó la participación del Centro de Justicia para las Mujeres, así como de las áreas de Mediación, la Unidad Especializada para la Prevención de la Violencia Familiar y de Género (Uniprev) y el programa estatal de Prevención Social del Delito y Participación de la SSP.

Los asistentes recibieron importante información y se inscribieron a talleres de convivencia familiar, que tiene a su cargo personal especializado en el rubro.

La jornada se desarrolló en el marco del Día Internacional de la No Violencia, que se conmemora cada 2 de octubre.

Ofrenda floral por las víctimas del 2 de octubre de 1968

Noticias de Yucatán


Integrantes de diversas agrupaciones civiles realizaron ayer una ofrenda floral en el Monumento a la Patria, en memoria de los caídos en los hechos del 2 de octubre de 1968. El evento fue organizado por el Frente Amplio Social Yucatán.

—Por medio de esta ofrenda floral hacemos un homenaje a los estudiantes, intelectuales, obreros, padres de familia asesinados hace 47 años en la Plaza de las Tres Culturas, dentro del gobierno autoritario de Gustavo Díaz Ordaz, no tan distinto al actual, donde se pretendía aniquilar con estas muertes y el miedo colectivo de los testigos la creencia y convicción de que un mejor futuro para este país solo sería posible con la suma de conocimientos y voluntades ciudadanas —manifestó Gina García Maldonado, integrante de la Central Independiente de Obreros Agricultores y Campesinos.

Indicó que el 2 de octubre no se olvida, pero tampoco hay que olvidar que su lucha se honra de una manera y ésta es continuar sus esfuerzo por democratizar un México por medio del conocimiento y reflexión, materializados en acciones que contribuyan en aniquilar la violencia, terminar con el desconocimiento ciudadanos de los derechos humanos y la política que evita que la leyes evolucionen al respecto.

También hay que luchar por el fin de las desapariciones forzadas, como el caso de los normalistas de Ayotzinapa; que ya no existan presos políticos, como fue en su momento José Revueltas; no más asesinatos como el de Efraín Calderón, “El Charras”, y erradicar los feminicidios que cada vez son más frecuentes.

“El 2 de octubre no se olvida, Ayotzinapa no se olvida , Tlataya y Acteal no se olvidan”, enfatizó.

Por su parte, el nuevo secretario general del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana, Marcial Basulto Graniel , dijo: “repudiamos la matanza que hubo el 2 de octubre en la cual perdieron la vida estudiantes, a causa de un error gubernamental, donde se tomaron acuerdos de reprimir a la gente que se estaba expresando libremente.

“Por eso traemos esta ofrenda en honor a quienes que cayeron en la lucha de sus derechos”, agregó.

2 DE OCTUBRE DE 1968: LA MATANZA DE TLATELOLCO

02 octubre 2015
Noticias de Yucatán




 El 2 de Octubre de 1968 se llevó a cabo una de las matanzas más sangrientas en la historia de nuestro país ejecutada por el gobierno. El número de muertos no se sabe con precisión, fuentes oficiales refieren no más de 50 mientras que investigadores afirman que fueron más de 300.

Este es uno de los acontecimientos del cual la mayoría de los mexicanos están enterados, sin embargo, es el caso de impunidad por excelencia.

El siguiente video muestra el entorno de lo acontecido el 2 de octubre, el autoritarismo que se vivía y las peticiones de los estudiantes:

LOS HECHOS

La tarde del 2 de octubre de 1968, después de que desde un helicóptero que sobrevolaba la Plaza de las Tres Culturas arrojara una luz de bengala, empezaron los disparos en contra de los miles de estudiantes que colmaron el lugar.

El 2 de octubre de 1968 se realizaba en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, una gran manifestación estudiantil en demanda de mayor libertad de expresión, a unas cuantas semanas de que se celebraran en México las Olimpiadas.

Justo cuando se iniciaba el mitin, una bengala surcó el aire, lo que, dicen los testimonios, fue la señal para que el Ejército Mexicano empezara a disparar contra la multitud.

También dispararon sus armas los integrantes de la "famosa Brigada Blanca", vestidos éstos de civil, pero identificados por portar un guante blanco como distintivo.

De acuerdo a Paco Ignacio Taibo II, quien en 1993 encabezó una Comisión de la Verdad sobre estos sucesos, en esa "trágica" tarde fueron disparados 15 mil proyectiles y hubo 300 muertos, además de 700 heridos y cinco mil estudiantes detenidos.

Según el periodista e investigador, participaron ocho mil militares de varios cuerpos destacados en la acción, 300 medios armados entre tanques, medios blindados y jeeps con ametralladoras.
Todo ésto para reprimir una manifestación pacífica.

En 1968, México era gobernado por Gustavo Díaz Ordaz, ya fallecido, mientras que Echeverría Alvarez fungía como secretario de Gobernación, quienes nunca pudieron explicar de forma clara y veraz esos acontecimientos.

Desde entonces y hasta el último presidente de filiación priísta, Ernesto Zedillo, el gobierno permaneció en silencio ante estos hechos, que afectaron a los movimientos sociales de estudiantes y de trabajadores.

Dichos grupos, al ver cerrado el camino del diálogo, formaron ya en la década de los 70, diversos grupos guerrilleros.

PLIEGO PETITORIO DEL CONSEJO NACIONAL DE HUELGA DE 1968

El 2 de agosto la UNAM, el IPN, la Escuela Nacional de Maestros, la ENAH y Chapingo conforman el Consejo Nacional de Huelga, el cual después de varios movimientos en otras partes del país fructificaba en el CNH como una organización con carácter nacional estructurado al cual otras universidades se fueron incorporando con protestas en Yucatán Coahuila, Morelia, Guerrero, Nuevo León, Chihuahua, Veracruz, Puebla, Sinaloa e Hidalgo.

El 13 de septiembre se realizó otra marcha de protesta al ingreso del ejército al IPN y a la UNAM. El pliego petitorio que se elaboró el 4 de agosto por el Consejo Nacional de Huelga fue; 1) libertad a los presos políticos, 2) destitución de los generales Luis Cueto Ramírez, Raúl Mendiola y del teniente coronel Armando Frías. 3) extinción del cuerpo de granaderos. 4) Derogación de los artículos 145 y 145 bis del código penal (delito de disolución social), 5) indemnización a las familias de los muertos y a los heridos víctimas de las agresiones en los actos represivos iniciados el viernes 26 de julio, 6)deslinde de las responsabilidades de los actos de represión y vandalismo realizados por las autoridades a través de los policías, los granaderos y el ejército.

Mario Alberto Sierra
Cuando llegamos había poca gente, como al diez para la cinco ya había 5 mil o 6 mil personas, y cuando empezó el mitin a las 5:10 ya había entre 8 mil y 10 mil asistentes. Sentíamos un ambiente raro y le sugerí al sargento Gama que nos moviéramos a una de las esquinas de la plaza, cerca del edificio Chihuahua.

Alrededor de la plaza estaban las tanquetas del 12 Regimiento de Caballería Motorizada, que habían llegado de Puebla para el desfile del 16 de septiembre y que se quedaron en la ciudad. Escobar Alemany le contó después que desde esos vehículos se disparó indiscriminadamente contra la fachada del Chihuahua.

La plaza era una ratonera, y el edificio Chihuahua, la trampa. Le dije a Gama que nos colocáramos en la orillita. A las 6:10 vio salir las luces de bengala del helicóptero militar que ya llevaba su quinta ronda sobre la plaza. Salieron del helicóptero, fueron tres luces: dos verdes y una roja. Eran luces especiales que se sueltan y alumbran como un arcoiris. Nosotros no sabíamos nada, no teníamos ninguna instrucción. Inmediatamente se escuchó un disparo y a la distancia no supimos de dónde venía, pero fue de pistola. Luego otros cinco o seis disparos.

Vi a un francotirador en el techo de la iglesia. Hubo otros disparos desde el edificio del ISSSTE. La imagen de la gente moviéndose era extraña, era como cuando el trigo se mece hacia donde lo lleva el viento. Así se movió la gente buscando una salida en sentido contrario de donde venían los disparos.

Dice que al día siguiente, 3 de octubre, se levantaron tarde porque no habían tocado la diana. No había casi nadie en las instalaciones militares. Mientras estaban desayunando los llamaron para ordenarles que regresaran a Tlatelolco en el camión militar que transportaría a mediodía el rancho para los soldados.

[Al siguiente día] ¿Qué vimos? Era como una zona de guerra. Había un silencio especial, pesado, se podía agarrar. Le dije a Gama: ‘¿Cuánto apuestas a que De Flon nos dice que por qué no estuvimos en el mitin?’ Gama me dijo ‘cómo crees’, pero dicho y hecho: Nos lo reclamó, como si hubiéramos tenido que estar muertos, heridos o detenidos para probarlo. Tuvimos que explicarle lo que nos pasó.

En la plaza había basura, ropa, manchas de sangre tapadas con periódico, sangre aún fresca mezclada con agua. Había llovido.

TESTIMONIO DE LA FAMILIA DE UNA DE LAS VÍCTIMAS

Diana Rivera es hermana de una de las víctimas de Tlatelolco, su hermano Guillermo (Chomy) era un adolescente de 15 años en el momento de ser abatido y muerto por tres impactos de bala. Asistió al mitin de Tlatelolco sin pertenecer a ninguna organización.

Ella también se dirigía hacia allí: «Sin embargo, ya no pudimos entrar a la plaza. Los soldados habían bloqueado la zona y nosotros nos quedamos atrás de los tanques. Unos jóvenes que huían nos dijeron: “Están matando a todo mundo”. No había necesidad de que nos lo dijeran; nosotros escuchábamos los disparos y olíamos la pólvora.

Pensamos en ese momento que la represión era más selectiva, que sólo se disparaba contra los dirigentes. No imaginábamos que el tiroteo fuera contra el grueso del mitin». Su hermano cayó herido de muerte tras los primeros disparos, supieron que lo habían trasladado a un hospital militar y que allí falleció, persiguieron a la ambulancia que transportaba el cadáver: «Aquella persecución fue una pesadilla, no sabíamos adónde llevaban el cuerpo.

Seguimos a la ambulancia que entró finalmente al edificio del Servicio Médico Forense. Allí vi una de las cosas más espantosas de mi vida: las planchas eran insuficientes, por lo que estaban repletas de cadáveres amontonados, unos encima de otros. Había cuerpos de niños, de niñas, de mujeres embarazadas... Habría algunos 200 cadáveres de gente masacrada. La misma escena cuya foto vi después publicada en la revista ¿Por qué?, que dirigía Mario Menéndez. Esa foto yo la viví. Yo vi esa escena».

… nos dijeron que solamente podíamos sacar el cadáver de mi hermano si testimoniábamos, en el acta de defunción, que había muerto por otra causa…No nos quedó más alternativa que dejar asentado que mi hermano murió por otras causas, ahorita ya ni recuerdo cuáles…Diana considera que será imposible investigar los hechos basándose en actas ministeriales o en certificados de defunción, puesto que en aquel entonces los familiares fueron obligados a poner otras causas de las muertes. «Más que por las actas, la investigación tendría que guiarse por testimonios de los familiares de las víctimas. Pero entre nosotros nunca hubo contacto. No había esa conciencia del derecho que hay ahora.

MÁS TESTIMONIOS

Florencio López Osuna
Llévatelo, y a la primera pendejada, te lo chingas, fue lo último que escuchó antes de que lo bajaran, a empellones, del tercero al segundo piso del edificio Chihuahua.

Había sido el primer orador del mitin y fue el único de la lista de tres comisionados para hablar esa tarde en nombre del Consejo Nacional de Huelga —los otros eran David Vega y Eduardo Valle—, que alcanzó a pronunciar su discurso.

Yo estaba en el centro de la tribuna. Cuando comenzaron los disparos, me di la vuelta, y, dando la espalda a la plaza, vi que el tercer piso se había llenado de gente que, después supe, era del Batallón Olimpia. Eran jóvenes como nosotros. Algunos traían una fusca en la mano; otros cargaban metralleta. Todos traían un guante blanco. A unos pasos de donde estaba, David (Vega) forcejeaba por el micrófono con uno del Batallón Olimpia, al que se le salió un tiro.

Los del batallón les dieron tres instrucciones: ‘Todos a la pared, todos al suelo y al que alce la cabeza se lo lleva la chingada’. Mientras tanto, un tipo alto, fornido, con gabardina, disparaba contra la multitud.

López Osuna permaneció de pie; durante segundos, pegado al barandal del tercer piso, pudo ver cómo se formaba un remolino en la plaza, la gente se movía como una ola de mar. En ese momento, uno de los agentes lo tumbó al piso, cayéndole encima.

A los que estábamos en el tercer piso nos dividieron: A unos los subieron al cuarto piso y a otros nos bajaron al segundo. Yo fui de estos últimos. Un tipo que estaba acostado con nosotros nos decía en qué turno debíamos arrastrarnos. A unos pasos de ahí, había otro tipo en cuclillas. Era el que mandaba. Todavía lo recuerdo: patilludo, orejón. Cuando tocó mi turno, el que estaba acostado le dijo a su jefe: ‘Éste fue orador en el mitin’. Entonces, me jalaron, me mentaron la madre. Ahí empezaron los chingadazos.

René Manning
Cuando empezó la balacera, estábamos viendo por una pequeña ventana, apena cabían dos personas para observar. Fernando vio que por el lado izquierdo, por donde estaba el cine Tlatelolco, y por el lado de Reforma, comenzaron a entrar los soldados. Yo me fijé en el helicóptero, cuando arrojó las luces de bengala: una roja y dos verdes.

En el balcón que estaba debajo, a mi izquierda, donde estaban los líderes hablando, vi cuando un hombre de guante blanco agarró a uno del cabello, le puso la pistola en la sien y le disparó... Yo lo vi. Ése fue el primer disparo que escuché y entonces comenzaron a entrar los soldados a la plaza. Entraron abriendo fuego contra la gente que estaba en la explanada. Después entraron una o dos tanquetas disparando contra el edificio Chihuahua. Fernando me jaló y nos fuimos hacia atrás, en ese momento entró una ráfaga de la tanqueta exactamente en el departamento. Rompieron las tuberías y el departamento comenzó a inundarse. Nos fuimos a la última recámara. Ahí nos mantuvimos hasta las cuatro de la madrugada.

Enrique Espinoza Villegas
Estaba en la Preparatoria 5 y era activista. Tenía 19 años y no participé en el Comité de Huelga. El 2 de octubre quise estar en el tercer piso del Chihuahua porque allí iban a estar otros amigos.

Llevé a mi madre, pero la dejé en la explanada y me subí. Cuando estaba hablando Socrátes (Amado Campos Lemus) empezó el tiroteo y quise bajar por mi madre, pero ya no me dejaron. Me detuvieron los del guante blanco, que comenzaron a dispararle a la gente.

Había dos niños de secundaria que, cuando vieron que los del guante blanco disparaban contra la gente, se les aventaron. Ahí mismo los mataron. Primero les dispararon y en el suelo los golpearon con las cachas de las pistolas. Iban con suéter café.

Con tristeza y remordimiento recuerda que no pudo ayudar a su madre Esther Villegas, a la que también se la llevaron los soldados. Ella estaba en las escaleras, alcancé a agarrarla, pero me detuvieron. Me llevaron a un departamento del tercer piso, donde estaban Luis González de Alba, Cabeza de Vaca, Sócrates y La Tita. Allí el policía del sombrero que aparece en las fotos era el que nos quitaba las pertenencias a todos los detenidos.

Pero después Enrique y González de Alba fueron llevados a otro departamento: Allí me quise escapar, vi un guante blanco tirado y traté de ponérmelo, haciéndome pasar por uno de ellos. Con los ojos Luis me decía que no, pero yo tenía miedo y quería escaparme para ir por mi madre, a la que también habían golpeado. Se dieron cuenta porque el guante rechinó cuando quise ponérmelo, me golpearon hasta que perdí el conocimiento. Creo que uno de ellos mismos me salvó porque les pidió que ya no me siguieran golpeando. Cuando desperté me bajaron a la entrada del edificio, donde nos tomaron la foto a un lado del elevador. Yo estoy de espaldas, soy el más alto.

Cuenta que en el Campo Militar Numero Uno nos llevaron a las galeras con camas de metal. Nos despertaban a la media noche y nos decían que nos iban a fusilar. Había ferrocarrileros, trabajadores del banco, estudiantes. Me golpeaban mucho, la tortura también era psicológica. Sacaban gente y se oían tiros, todos temblaban. Nunca vi que regresaban.

Ahí vi a Nazar Haro, varias veces fue a entrevistarnos, casi siempre a la medianoche o en la madrugada. Llegaba con sombrero y gabardina blanca, nos ponía bajo una lámpara y nos preguntaba: ‘¿Qué andabas haciendo, eres estudiante, del Comité, conoces a los líderes?’. No me golpeó, me hice pasar como trabajador de Aurrerá, estaba muy asustado. Me tomaban fotos mientras me interrogaban, huellas digitales de todos los dedos de las manos. Me parecían eternos, con preguntas insistentes.

3 documentales sobre el 2 de octubre: masacre de Tlatelolco

Noticias de Yucatán


47 años después de los hechos, éstos permanecen en la memoria colectiva: "Dos de octubre no se olvida".

El grito es un documental dirigido por Leobardo López Aretche, en el que participaron estudiantes del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) de la UNAM, quienes grabaron los hechos ocurridos durante la represión de Gustavo Díaz Ordaz.


Tlatelolco, las claves de la masacre, es un documental realizado por la productora Canal seis de julio y La Jornada en el cual se reúnen testimonios cinematográficos, en el cual se identifican jefes militares y fuerzas especiales que participaron el 2 de octubre de 1968.



Documental de Disvovery Channel:


Documental breve y bien explicado


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