Torturar, sin justificación

06 junio 2010
Noticias de Yucatán
(tortura, abuso, sociedad en movimiento)

Con fines políticos, es una práctica de índole “cavernaria”
06/06/2010

Torturar es un acto de barbarie que autoridades sin escrúpulos tratan de justificar en nombre del bienestar y seguridad del pueblo, aunque en realidad casi siempre es en beneficio de su particular interés, expone Sociedad en Movimiento en relación con los recientes casos de ese tipo que se han denunciado en Yucatán.

La tortura, indica la agrupación en un escrito, es vista por quien la ejerce como una simple técnica de gestión que tiene efectos colaterales en el funcionamiento del sistema político.

Sociedad en Movimiento también expone lo siguiente sobre ese tema: La tortura fue una práctica policíaca de uso judicial y político en pasadas administraciones y sólo hasta hace poco se logró mediante fuerte presión ciudadana que se aprobara la Ley para Prevenir y Sancionar la Tortura del Estado de Yucatán, en noviembre de 2003.

La tortura, especialmente la realizada con fines políticos, es un mal radical que se constituye por la aplicación cavernaria de principios irracionales de gobierno que no pueden ser justificados dentro de lo que se considera un régimen democrático.

En Yucatán se están dando casos de tortura, como son los practicados a dos de los detenidos en Komchén bajo la presunción de que cometían delitos electorales, y constan en el acta ministerial de la actuaria del Juzgado 2° de Distrito que forma parte del expediente número 626/2010, en la que da fe de las lesiones infringidas a los arraigados Hugo y Michel Caballero Rodríguez. Estas prácticas de tortura pueden ser utilizadas para elaborar expedientes falsos e inculpar a los indiciados por delitos que no hubieran cometido. Gracias a la intervención de la justicia federal ante la violación de garantías individuales se comprobó los efectos de la tortura en los cuerpos de las personas afectadas, y pese a las claras muestras de violencia hasta hoy siguen arraigados los dos sujetos torturados, a los que de alguna forma los han convencido para que nieguen que las lesiones se las ocasionaron las torturas a las que fueron sometidos, ya que puede darse el caso que las personas a las que se practica la tortura se les imponga, con el dolor físico, un temor a que sean objeto de nuevos daños y ataques a su persona, lo que haría más grave la vejación a la que han sido sometidos, pues si los torturados posteriormente manifiestan las agresiones de las que fueron objeto, por lo general son víctimas de una persecución que agrava su frágil y comprometida seguridad y mina sus derechos.

La presente denuncia es un aviso a todos los ciudadanos para que se conozca la existencia de prácticas de tortura en el Estado de Yucatán.

compartir en facebook compartir en twitter compartir en google+

Visitas

Opinión

Elecciones

Nota Destacada