Otro aviador evidenciado de la Secretaría de Educación de Yucatán

28 enero 2016
Crónica de una jornada de sólo checar entrada y salida
Gracias a una nueva denuncia de ciudadanos, nos dimos a la tarea de investigar otro caso de un “aviador” que cobra en la Secretaría de Educación sin hacer nada, algo que ocurre desde hace ya varios años.
Ayer informamos que, gracias a la intervención de ciudadanos, Nilza Guadalupe Ortega Maldonado, prima hermana de Ivonne Ortega Pacheco, fue aviadora ya que durante más de tres años cobró sin trabajar en la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (SEGEY), y hasta hace unos días fue incorporada a una tarea formal.
En el reciente caso, que incluso documentamos con vídeo, el protagonista es Wilberth R. Osorio Herrera, quien desde marzo de 2005 cuenta con una plaza con un sueldo quincenal de poco más $12,200 pesos. Esto significa que en un solo año esta persona se habrá embolsado, dado el monto de su salario, la nada despreciable cantidad de $292,800.
Este caso es similar al de Nilza Ortega ya que este individuo recientemente comenzó a checar tarjeta, ya que antes ni siquiera eso hacía. Irregularidad consentida por el ex secretario de Educación, Raúl Godoy Montañez.
A continuación las narramos la crónica sobre lo que vimos en el terreno de los hechos y que hemos denominado: “La jornada de un aviador”.
Son las 08:50 horas de la mañana de martes 26 de enero de 2016. A bordo del automóvil Atos Mod. 2011, color plata, Osorio Herrera supuesto trabajador de la SEGEY arriba al área asignada para que los vehículos se estacionen y sus conductores puedan entrar a la caseta respectiva para registrar su inicio de jornada laboral.
Tras breves minutos en el interior de la caseta, nuestro personaje sale y aborda su vehículo donde permanece varios minutos, no obstante que estaba mal estacionado.
Finalmente enciende su vehículo y se aleja del lugar con rumbo hacia el Poniente. Nos quedamos esperando al menos unos 40 minutos, para confirmar que él  no regresó para iniciar su jornada laboral. Sólo se registró y se fue.
Sin embargo, para confirmar más este hecho, alrededor del mediodía hicimos una llamada a la dependencia preguntando por él, pero nadie nos supo informar sobre su paradero, por una sóla razón: no estaba laborando.
Por la tarde, de nueva cuenta acudimos a las puertas de la SEGEY, a la hora del término de la jornada de trabajo. Cuando el reloj marcaba 15:50 horas, ocurrió de nuevo el aterrizaje del Atos que se estaciona frente a la caseta pero no descendió de inmediato. Esperó varios minutos en el interior del vehículo  esperando la hora precisa para registrar el término de su “jornada”.
A las 16:00 horas salió de su vehículo, entró a la caseta y registró su “salida”. Y finalmente regresó a su auto y se fue tranquilamente.
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