Crisis en la clínica de Mérida empieza a afectar a pacientes

31 julio 2016

El pasado domingo 17 de julio, apareció en el Diario de Yucatán un desplegado pagado por la administración de la Clínica de Mérida, cuyo director es el Dr. Luis Alberto Navarrete Ruiz del Hoyo. En ella se señala que los médicos especialistas Adolfo Baqueiro Díaz (pionero de la Oftalmología en Yucatán), Raúl Cárdenas Pérez (connotado neurocirujano), Jorge Navarrete Fernández (urólogo), Alejandro Torre Sarlat (psiquiatra) y un servidor Hugo Laviada Molina (endocrinólogo) no somos “miembros del Staff de la Clínica”. Agrega el escrito, en el que por cierto no aparece el responsable de la inserción pagada, que la Clínica de Mérida “no se hace responsable del diagnóstico y el tratamiento” de nosotros como médicos, todos los cuales trabajamos y tenemos nuestros consultorios en dicho hospital privado. Ante esa engañosa y malintencionada desinformación,  generadora de incertidumbre y dudas entre nuestros pacientes, nos vemos en la muy penosa necesidad de responder y aclarar lo siguiente:

En la historia de la Clínica de Mérida, nunca su administración se ha hecho cargo de la defensa legal de ninguno de sus médicos. Al menos no se ha hecho cargo de ninguno que no sea miembro de la familia del director del hospital. Los demás médicos de este y de cualquier otro hospital de México, somos responsables ante la Ley y ante nuestros pacientes de nuestro ejercicio profesional, y para ejercerlo requerimos de nuestras cédulas profesionales y nuestra certificación de especialistas, ambas plenamente acreditadas ante la autoridad competente.
Por tanto, seguiremos prestando nuestros servicios médicos sin necesidad del “amparo y protección” de una administración de la que nunca hemos gozado, ni antes ni ahora. Nosotros sí nos hacemos cargo como siempre ha sido, ante nuestros pacientes y ante sus familiares de los servicios de salud que proporcionamos. Ante nadie más. Y lo seguiremos haciendo en nuestros consultorios de dicho hospital, muy a pesar de la dirección del Dr. Navarrete.

Los médicos que ahora somos “desconocidos”, somos todos accionistas de la Clínica de Mérida. La razón detrás del engañoso desplegado, es que desde hace varios años como socios, estamos exigiendo ante los tribunales que se respete el estatuto fundacional de la Clínica, para que se ejerza el derecho que tiene la Serie de Accionistas “A” de remover al Consejo de Administración y en su caso al Director. También se ha demandado penalmente a la administración de la Clínica por operaciones fraudulentas realizadas a través de empresas fantasmas, que sustraen el capital de la Sociedad Anónima de la que somos accionistas y que increíblemente en más de 50 años no ha generado dividendos para ninguno de los socios. Es inverosímil que el hospital privado más importante del Sur de México se declare prácticamente sin utilidades cada año.
En represalia al legítimo ejercicio de nuestros derechos como accionistas, la dirección de la Clínica desde hace más de dos años ordenó el retiro de nuestros nombres del directorio médico del Hospital y arrancó nuestros letreros de las marquesinas junto a nuestros consultorios. Y si un paciente pregunta por ejemplo por un servidor en el área de información, le dirán que “el Dr. Laviada ya no trabaja aquí”, y le referirán con otro especialista. Los demás médicos del hospital tienen prohibición expresa del Director de referirnos pacientes o de solicitarnos interconsultas para sus pacientes hospitalizados. El laboratorio de pruebas especiales “Medicina Nuclear Peninsular” fundado hace 48 años en la Clínica de Mérida por los doctores Francisco y Eduardo Laviada , y que dirige la Lic. Enfermera Mimí Laviada Molina (también accionista de la Clínica de Mérida), tiene en sus puertas permanentemente a un sujeto pagado y uniformado por el Dr. Navarrete, que acosa a los pacientes que pretenden entrar a hacerse análisis clínicos de Medicina Nuclear, indicando a los pacientes por órdenes de la Dirección que las pruebas que ahí se realizan son de “calidad dudosa”.
El Dr. Navarrete Ruiz del Hoyo ha interpuesto juicios de arrendamiento para expulsarnos de nuestros consultorios y a la enfermera Laviada Molina de su Laboratorio. Hasta ahora ninguno de los juicios para sacarnos ha prosperado. Quizá de ahí su ridícula y patética necesidad de “desconocernos” y desorientar a nuestros pacientes a través de la publicación del pasado domingo 17. La ridiculez ha llegado al extremo de mandar pegar y colocar a las puertas de nuestros consultorios placas de plástico con el mismo contenido que la publicación a la que hacemos referencia, indicando que el hospital “no se hace responsable” de nuestros diagnósticos o tratamientos. Comunicamos a nuestros pacientes y al público en general que a pesar de lo engañoso del desplegado, seguimos prestando legalmente nuestros servicios médicos en nuestros consultorios situados en la Clínica de Mérida.
Por lo que a mí respecta es un honor y un orgullo no ser “miembro del Staff” del Dr. Luis Alberto Navarrete Ruiz del Hoyo, que tan mal parada deja a la Clínica de Mérida, misma que fundó Don Arturo Ponce G. Cantón. Por cierto los dos hijos vivos de Don Arturo actualmente piden con la Ley en la mano -al igual que nosotros-, que se respete el estatuto fundacional de la Clínica de Mérida, mismo que Navarrete Ruiz del Hoyo se niega acatar. Todo ello con tal de aferrarse a una posición a la que con su actitud y sus acciones deshonra.
Dr. Hugo Antonio Laviada Molina
Clínica de Mérida, Consultorio 313.
Médico Endocrinólogo.
Cédula Profesional 1484434

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