Así vive María Fernanda: se desnuda por dinero en internet

10 agosto 2016

México.- Es un hecho que con el avance de la tecnología, el "sexo virtual" va en incremento. Actividades como el sexting y herramientas como Snapchat son sólo ejemplos de esto, donde jóvenes (y no tan jóvenes) comparten información, fotografías y hasta videos de su intimidad, sin medir los peligros que esto conlleva.
Sin embargo, a pesar de la relativa facilidad con la que las personas pierden el pudor hoy en día, desnudarse frente a una cámara y ganar dinero al mismo tiempo es más complejo de lo que parece.
Este es el caso de María Fernanda, una joven estudiante de artes que se dedica a ser una webcam girl y desnudarse es su principal actividad económica.
Así trabaja
Según información de El Universal, Mafufu Sejmet, como la conocen en la web, brinda servicios sexuales a través de una cámara de computadora para centenares de clientes que mes con mes se dan cita en su perfil de myfreecam.com.
"TE PAGAN POR HALAGARTE Y PORQUE MUESTRES CÓMO TE AMAS A TI MISMA: CÓMO TE MASTURBAS, CÓMO TE PINTAS, CÓMO TE ARREGLAS... QUÉ FÁCIL", CONFIESA.    
Ella no es una trabajadora sexual convencional, es una acompañante en línea con quien se puede platicar horas en el chat, a quien se le puede pedir que se convierta en la fantasía que sus clientes deseen.
Se describe como una especie de escort virtual que cobra por momentos de pasión, sin que puedan tocarla. 
Según menciona la misma Mafufu para el portal Vice, es muy sencillo darse de alta con un perfil de modelo, sólo debes saber inglés porque toda la comunicación ocurre en este idioma. Es un empleo formal; después de llenar el formato con datos personales, llega un contrato con las políticas de la empresa. 
Conoció la plataforma para trabajar de webcam model por recomendación de una amiga que vive en Estados Unidos, pues ahí y en Europa es común el consumo de sitios web en los que camgirls como cameraboys realizan shows a través de transmisiones en vivo y sus seguidores les otorgan propinas generosas por hacer lo que les piden. 
Relata que cuando llegó de su natal Playa del Carmen a vivir a la Ciudad de México, lo hizo por cuenta propia, sin dinero en el bolsillo y con afán de estudiar arte. Fue ahí donde comenzó a desempeñarse a través de estos sitios virtuales, donde actualmente recibe alrededor de 8 mil pesos quincenales, por estar sentada frente a la cámara aproximadamente 5 horas. 
Sexo virtual
La tendencia webcam surgió a principios de la década de los 90 con el auge de internet, pero se consolidó en 2014, cuando sitios gigantescos intervinieron como mediadores entre modelos y consumidores.
Los servicios de Mafufu son variados, si la quieren ver tomando vino, charlando, posando desnuda, jugando con objetos sexuales o incluso masturbándose, ella siempre está dispuesta a complacer a sus clientes virtuales por una tarifa estimada de tokens, la moneda electrónica de intercambio (servicio-pago) que circula en la plataforma.
El valor estimado por cada token es de 0.5 dólares, lo que convierte ese espacio en un juego continuo para que el cliente esté satisfecho y permanezca la mayor parte del tiempo en el privado.
Pero aquí no todo es hedonismo puro. En las plataformas de sexting hay reglas que prohíben incitar al incesto o pedofilia, nunca puede aparecer una persona ajena o que no esté registrada en la plataforma, porque el registro amerita una serie de controles para descartar que la persona esté siendo obligada a grabarse, lo que pretende prevenir la explotación y la trata.
Actualmente María Fernanda se encuentra feliz con su empleo, estudia artes y sueña con convertirse en una pintora famosa.

Con información de Vice y El Universal

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