Restaurantero llora amargamente porque ya no puede pagar a sus empleados

15 abril 2020
Noticias de Yucatán. 

"Me duele el corazón decirles que es la última vez que puedo pagarles porque sería irresponsable seguir haciéndolo, porque entonces cuando se acabe esto -la pandemia de COVID-19- no van a tener una empresa a donde regresar”, dijo llorando el empresario Ramón Sesma Coronado.

"El ser empresario en México es una de las profesiones o actividades más sufridas, dolidas...lo arriesgas todo por un sueño."

El propietario de dos franquicias Chiltepino's Wings y de una firma familiar de contadores que en conjunto da trabajo a 80 personas en Sonora y Baja California, se despidió de sus empleados en Hermosillo y les explicó la insostenible situación que enfrenta al reducirse las ventas mensuales al 0.5 por ciento por sólo prestar servicio a domicilio.

"El ser empresario en México es una de las profesiones o actividades más sufridas, dolidas, arriesgas tu capital, pides prestado dinero, hipotecas tus propiedades, o lo poquito que tienes y lo arriesgas todo por un sueño, por dar empleo a la gente, porque tus ideas funcionen, por ayudar a familias a que tengan un sustento diario, eso es lo que hace un empresario y muchas veces mal comprendido, creyendo uno que es millonario cuando tienes hipotecadas todas sus propiedades para sacar adelante mis restaurantes".

Expresó que "es triste ver como se derrumbó el esfuerzo de 30 años, pues nadie pudo prever esta pandemia mundial, la cual interpreto como una señal de Dios para que despertáramos porque estábamos dormidos, teníamos la garantía de ir a la playa, a un restaurante, el poder abrazar, besar, tocar a los seres queridos, eso ya no está en el mapa. Confía que Jesucristo hará que eso se vaya pero pasará tiempo".

Dijo que desafortunadamente en México se está dando dinero a los "ninis" en lugar de rescatar a las empresas que soportan el 75 por ciento de los empleos.

La situación es insostenible, describió con pagos que debe hacer al fisco, al IMSS, a la CFE, y otros; hizo un llamado a la sociedad y a los demás empresarios para protejan sus negocios, que paguen hasta donde puedan ya que nadie está obligado a lo imposible.

Luego, realizó una consulta a sus empleados y les pidió votar: Tengo que preguntarles: ¿qué hago? ¿Qué quieren que haga con el último dinero que me queda? ¿Se lo pago al gobierno de impuestos y seguro social? ¿O se los pago a ustedes?

"Me duele el corazón decirles que es la última vez que puedo pagarles", dijo con impotencia. "Estas lágrimas no son de debilidad, son de coraje, de frustración, pero si sigo acabándome lo que tengo no vamos a tener a donde volver, me van a embargar", exclamó llorando el empresario sonorense.

 Fuente: SUN

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