Como ‘niña buena’, esposa perdona a millonario yucateco por faje con Mariana Seoane

10 octubre 2015
Noticias de Yucatán



El arquitecto Miguel Ángel González Vales, quien fue captado besándose con la actriz y cantante Mariana Seoane en un restaurante de la Ciudad de México, no es un hombre libre, pues en Mérida está casado con la señora Fausta Arrigunaga Zabaleta, perteneciente a una familia de la llamada casta divina.

De acuerdo con investigaciones, el constructor del proyecto inmobiliario Torre Onze tiene incluso hijos y el escándalo se ha convertido en la comidilla de la alta sociedad meridana.

El arquitecto viajó a la Ciudad de México como parte de las gestiones que realiza para promover el proyecto inmobiliario, que junto con otros que ha realizado en Mérida le han permitido amasar una fortuna para darse vida de millonario.

Durante su estancia en México, donde se mueve en exclusivos lugares, conoció a la actriz de Televisa, con la que salió a un lujoso restaurante de la colonia Condesa y ahí fueron captados por un paparazzo “comiéndose a besos”.

Al parecer, al infiel millonario yucateco se le olvidó que los artistas siempre son perseguidos por paparazzis que están en esperar de captarlos en situaciones como esta para vender a fotos a revistas y periódicos.

Ahora las fotos circulan, además del sitio web de TV Notas, en diversos portales, principales yucatecos. También están las fotos en la edición impresa de la revista.

Este escándalo de alcance nacional ha provocado en Mérida una especie de “torreonzegate”, aunque en casa el arquitecto ha sido perdonado en casa, pues apenas se conoció el caso en Yucatán su esposa se apresuró a publicar en cuenta de Facebook que todo está bien con Miguel Ángel.

“A todos los que han estado pendientes de nosotros muchas gracias. Estamos bien superando esta piedra en el camino. Al papá de mis hijos, mi compañero de vida, lo perdono porque lo amo, y vamos para adelante. Le doy gracias a Dios por mi familia y mi familia política que siempre nos han apoyado”, escribió Fausta.

Y al final la historia termina con un González Vales cantando “De rodillas te pido” por tener una aventura con una “Malquerida” mientras en Mérida Fausta resignada le dice “seré una niña buena”.

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