Cambio en rito de la Iglesia

22 enero 2016
CIUDAD DEL VATICANO (Notimex y EFE).— El papa Francisco ordenó cambiar la liturgia del tradicional lavatorio de los pies, que recuerda el de Jesús a los apóstoles durante la Última Cena y se celebra el Jueves Santo, a fin de que se pueda elegir también a mujeres para participar en el rito.
En una carta enviada al prefecto de la Congregación para el Culto Divino, Robert Sarah, difundida ayer, el Pontífice explica que no deberán ser elegidos sólo hombres o chicos para que se laven los pies en este rito y pueda elegirse como participantes todos los miembros del Pueblo de Dios, es decir también mujeres o chicas.

El Pontífice añade en el texto con fecha del 20 de diciembre pero hecho público ayer que así se expresa plenamente el significado del gesto realizado por Jesús en el Cenáculo, el donarse hasta el final para salvar al mundo, su caridad sin fronteras.
En este cambio al misal romano de este día, el Papa recomienda que sea dada a los fieles una adecuada explicación sobre el significado de este rito.
El Vaticano también publicó el documento de la Congregación para el Culto Divino del pasado 6 de enero con el que entran en vigor estos cambios requeridos por el Pontífice para que en este ritual esté representada cada parte del pueblo de Dios y puedan participar hombres, mujeres, jóvenes, ancianos, sanos, enfermos, consagrados y laicos.
El lavatorio de pies para la misa de “in cena Domini” del Jueves Santo preveía que se lavaran los pies a doce hombres seleccionados.
En sus celebraciones de la misa de Jueves Santo el Papa Francisco ya se había saltado esta norma, como el año pasado, cuando lavó los pies de doce detenidos, seis hombres y seis mujeres, que cumplían condena en la cárcel romana de Rebibbia.
En aquella ocasión el Santo Padre tras lavar los pies de una de las reclusas también lo hizo al bebé sentado en sus rodillas.
Por otra parte, ayer el papa Francisco advirtió que los celos y la envidia “matan, impiden la felicidad, son pecados que crecen como hierba mala” y también existen entre cristianos.
En el sermón de su misa matutina, celebrada en la capilla de su residencia vaticana de Santa Marta, el Pontífice insistió en que los celos son enfermedad.
“¡Qué cosa fea es la envidia! Es una actitud y un pecado feo. En el corazón, los celos o la envidia crecen como mala hierba: crecen y no dejan crecer la hierba buena. Todo lo que le parece que le hace sombra, le hace mal. ¡Nunca está en paz! ¡Es un corazón atormentado, un corazón feo!”, explicó el papa Francisco.
“Además, el corazón envidioso lleva a matar, a la muerte, y la escritura lo dice claro: por la envidia del diablo, entró la muerte en el mundo”, agregó.
El Papa Insistió que la envidia no tolera que otro tenga algo que uno no tiene y hace sufrir siempre, porque el corazón del celoso y el envidioso sufre, mientras desea “la muerte de los demás”.
Sostuvo que no es necesario irse muy lejos para ver ejemplos negativos, porque dentro de los mismos católicos, por celos “se mata con la lengua” porque todo comienza con la envidia y sigue con los chismes.
Aseguró que él busca en su corazón si existen malos sentimientos, que no le hacen feliz y lo llevan a ver lo bueno que hay en el otro como si estuviera en contra de uno. “¡Y éste es un pecado feo! Es el comienzo de tantas, tantas criminalidades”, apuntó.
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