La apasionante historia del sacerdote que esperó 46 años para su ordenación

30 mayo 2018
Noticias de Yucatán. Noticias de Hoy
Quy K. Pham es un sacerdote de origen vietnamita que acaba de ser ordenado tras esperar 46 años para hacer realidad su sueño de vivir entregado al servicio de Dios.

Sobrevivió a la guerra de Vietnam, fue apresado por los comunistas en 1979; pero logró salir del país en 1984 con rumbo a Estados Unidos.
Tras varios intentos por seguir su vocación -luego se casaría al pensar que Dios ya no lo llamaba-, el sábado 19 de mayo Quy K. Pham fue ordenado sacerdote en la Catedral de Filadelfia (Estados Unidos) por el Arzobispo local, Mons. Charles Chaput.

En entrevista concedida a ACI Prensa, el sacerdote dijo estar “muy emocionado por esto, porque ha sido un camino largo y me ha tomado 46 años que llegue a su cumplimiento. Creo que la forma en la que Dios obra es misteriosa y como seres humanos a veces no lo entendemos, pero Dios tiene un plan para cada uno y así obra con su providencia, para llegar al destino que ha planeado para nosotros”.

El P. Pham ingresó al seminario en Vietnam cuando tenía 13 años. Su madre lo llevó y estudió allí entre 1971 y 1975.
Las dificultades propias de la guerra le hicieron dudar de su vocación e incluso llegó a pensar que “Dios ya no me quería y de repente debía olvidarme de esto; pero mantuve la fe esperando que un día Dios me recordara”.

En 1975 los comunistas, relata el sacerdote, “tomaron el sur de Vietnam y cerraron todos los seminarios”. Tiempo después volvió a estudiar, pero de manera clandestina, hasta que las autoridades también le cerraron esa opción.

Quy K. Pham se vio obligado a volver a la casa de sus padres. Para tratar de evitar los peligros, intentó huir del país. “Traté de escapar de Vietnam en diciembre de 1979 y me arrestaron los comunistas. Me enviaron a la cárcel por 10 meses. En 1984 traté nuevamente de salir y logré hacerlo”, narró.

Ya en Estados Unidos, Quy K. Pham intentó ingresar en alguna orden religiosa, pero no fue aceptado. “Fue realmente difícil ese tiempo. Tuve que trabajar en el día y estudiar en la noche y así tratar de sobrevivir en la nueva vida en Estados Unidos”.

“También intenté ingresar en la Arquidiócesis de Boston pero me dijeron que no se podía y me molesté mucho por eso. Pensaba que ‘vine aquí para seguir mi vocación y de esta forma me trata la Iglesia’. Lloré mucho en ese tiempo y pensé que tal vez Dios ya no me quería”.

En 1990 ingresó a la Universidad de Filadelfia donde estudió informática. Al concluir la carrera pasó a trabajar en el Pennsylvania Hospital, donde llegó a ser el jefe de servicios informáticos.
Fuente Aciprensa
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