II Viernes de Cuaresma: revestidos

26 febrero 2016
“Así es como nosotros deberíamos prosternarnos a los pies de Cristo, no poniendo bajo sus pies nuestras túnicas o unas ramas inertes, que muy pronto perderían su verdor, su fruto y su aspecto agradable, sino revistiéndonos de su gracia, es decir, de él mismo, pues los que os habéis incorporado a Cristo por el bautismo os habéis revestido de Cristo. Así debemos ponernos a sus pies, como si fuéramos unas túnicas” (san Andrés de Creta).
El revestimiento con la manta, en lo alto del Monte Sinaí me lleva a imaginar la túnica de José y de Jesús, por la que nos defendemos de perecer de hambre y por falta de dignidad, revestidos con la gracia.
Texto bíblico: “Cuando llegó José al lugar donde estaban sus hermanos, lo sujetaron, le quitaron la túnica con mangas, lo cogieron y lo echaron en un pozo vacío, sin agua” (Gén 37, 23).
El papa Francisco: “Los cristianos, además, estamos llamados a «aceptar el mundo como sacramento de comunión, como modo de compartir con Dios y con el prójimo en una escala global. Es nuestra humilde convicción que lo divino y lo humano se encuentran en el más pequeño detalle contenido en los vestidos sin costuras de la creación de Dios, hasta en el último grano de polvo de nuestro planeta» (Laudato si 9).
Pensamiento: Llevamos sobre nosotros la túnica del Hijo amado, Primogénito, por la que somos sacramentos de Cristo y amados por Dios como hijos suyos.

 

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