Revelan presunto desvío

02 agosto 2010
Noticias de Yucatán




Rebasaría a las autoridades una red de complicidad
02/08/2010

El presidente de la Federación de Horticultores del Mayab, Miguel Ángel Maldonado, y el asesor agrícola Darío Reyes Guerrero llevan a cabo desde hace tres años una operación para desviar en beneficio propio cuantiosos recursos públicos destinados a campesinos pobres, con la aparente complicidad de las autoridades.

De acuerdo con investigaciones de este periódico en varios municipios del norte del Estado, Maldonado se encarga de promover entre productores de chile habanero la presentación de solicitudes de apoyo financiero a la Sagarpa y a la Secretaría de Fomento Agropecuario y Pesquero (Sfayp).

Cuando los apoyos se aprueban, Reyes Guerrero, en su carácter de asesor de los campesinos, impuesto por Maldonado, se hace cargo del manejo de los fondos sin rendir cuentas. El resultado, por lo menos en los casos investigados por el Diario, es la quiebra inminente de los invernaderos y la presunta obtención de cuantiosas ganancias por parte de los asesores.

Éste es el caso de un grupo de productores de Yobaín, “enganchados” por Maldonado en 2007 y que recibieron un año después financiamiento del Programa de Apoyos Productivos que administra la Sagarpa y la Sfayp.

Ésta es la segunda parte de la publicación que ayer iniciamos sobre la forma indirecta que tienen empresarios, asesores y supuestos líderes agrarios de beneficiarse de cuantiosos recursos destinados a campesinos pobres.

Sólo incertidumbre
Dicen que no hay claridad en las cifras manejadas
02/08/2010

Una investigación del Diario sobre presuntos desvíos de recursos destinados al cultivo de chile habanero, cuya primera parte publicamos ayer, revela la red de complicidades entre empresarios, asesores y supuestos líderes agrarios, quienes se beneficiaron de decenas de millones de pesos destinados a campesinos pobres.

José Concepción Cab Euán, uno de los socios de un grupo de productores de Yobaín “enganchados” en 2007 por Miguel Ángel Maldonado, presidente de la Federación de Horticultores del Mayab, relata que a principios de 2008 recibieron del gobierno un apoyo de $1.100,000 para la construcción de un invernadero de 24 por 102 metros cuadrados.

—De acuerdo con el esquema del Programa, los campesinos debíamos aportar $650,000 para la instalación del sistema de riego y para la compra de insumos y pago de mano de obra.

—Pero nosotros no sabemos de negocios ni de administración —afirma Cab Euán. Somos campesinos y albañiles, por eso aceptamos la sugerencia de Maldonado de permitir la asesoría de (Darío) Reyes Guerrero.

—Este asesor nos recomendó a su vez a la empresa Maya Green para la construcción del invernadero.

—Después nos ofreció, como una gran cosa, un contrato para comprarnos toda la producción de chile habanero de los tres ciclos de cosecha programados para la primera fase del invernadero, a $16 el kilo.

—Como no tenemos dinero para cubrir la aportación de los $650,000 al proyecto, Reyes Guerrero nos asesoró para solicitar un crédito a tres años con Financiera Rural.

De acuerdo con las averiguaciones del Diario, este organismo aprobó la solicitud de crédito, porque el asesor, en una corrida financiera, demostró la factibilidad de obtener suficientes ingresos para pagar el crédito en tres ciclos de cosecha, además de dejar en garantía las instalaciones del invernadero.

Una vez autorizado el crédito de Financiera Rural, el asesor se convierte en el administrador único de esos fondos, según los campesinos consultados en Yobaín.

—Reyes Guerrero nos manda los fertilizantes, las semillas, los insecticidas y a los asesores agrícolas. ¿Dónde compra esos insumos, cuál es su precio?, nadie lo sabe. Si le preguntamos, no nos contesta —dicen.

Además, Darío Reyes suministra a los campesinos, al parecer con los recursos del préstamo de Financiera Rural, mil pesos a la semana como jornal, para mantener activo el invernadero.

—En el grupo somos cinco socios. Mil pesos entre cinco nos da a $200 a la semana. Eso es lo que ganamos al día como albañiles, explica Cob Euán.

Ante la exigua paga, los socios del grupo designaron a dos de sus integrantes para atender el invernadero a medio tiempo: en la mañana uno riega y en la tarde otro atiende las plantas.

En su tiempo libre ambos productores completan sus ingresos con labores de albañilería. Los demás socios trabajan en otros asuntos.

En la temporada de cosecha del chile el asesor entrega a los socios o a quienes éstos contraten $2 por kilo de chile cosechado.

Reyes Guerrero, que además de asesor es empresario hortícola, firmó con los productores un contrato de compra del producto a razón de $16 kilo, cualquiera que sea su calidad y tamaño, en los tres ciclos de cosecha.

El precio promedio del chile habanero de primera en la Central de Abastos de Mérida, en julio, ascendió a $60.

De acuerdo con el contrato de crédito firmado con Financiera Rural, los socios del invernadero deben devolver $100,000 el primer año; $200,000, el segundo y $350,000 el tercero.

El primer año, luego de pagar los insumos, jornales, honorarios del asesor, etcétera, los socios del grupo sólo entregaron $70,000 a Financiera, según les informó Reyes Guerrero.

Pero en el segundo ciclo, que terminó el año pasado, aunque obtuvieron ingresos por $360,000, el asesor hasta ahora no les ha dado el desglose de los pagos ni el monto de la amortización a Financiera Rural.

—Según él no pudimos abonar los $200,000 previstos y por eso él tuvo que poner de su bolsa, pero no nos dice cuánto ni nos muestra el pagaré. Hasta ahora los socios no sabemos cuánto le debemos a ese organismo —dice Cab Euán .

—Tememos que al final de los tres ciclos Darío Reyes nos diga que le debemos a él lo mismo que le debíamos a Financiera Rural y con ese argumento se quede con el invernadero

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