Cantinflas, a 30 años de su partida, vivirá para siempre

20 abril 2023
Noticias de Yucatán. 

“Parece que me he ido, pero no es cierto”, es lo que se lee en el epitafio de Mario Moreno Cantinflas desde hace 30 años... y qué razón tuvo al elegir esa frase para enmarcar su partida del mundo terrenal. El 20 de abril de 1993 el cómico mexicano falleció a causa de un paro cardiaco producto del cáncer de pulmón que padecía, sin embargo, las palabras que eligió fueron tan certeras que hoy en día su legado sigue siendo uno de los más importantes de la cultura popular mexicana.

A tres décadas de su fallecimiento, Cantinflas sigue siendo un representante de la cultura no sólo mexicana, sino también latinoamericana, que con su peculiar forma de hablar y su comedia puso bajo el reflector, en 34 películas, los problemas sociales que se comparten en todo el continente.

Han pasado 30 años de su partida, y recordar su original aporte al humor latinoamericano no sólo es un ejercicio de nostalgia, pues Cantinflas es uno de los personajes cómicos más universales del cine mexicano. Mitificó y dio a conocer la figura del vagabundo o del “pelado” en la cultura popular de toda América Latina, tanto así que logró incluir, desde 1992, la palabra cantinflear y sus derivados en el diccionario de la Real Academia Española.

Pero no era una casualidad que Mario Moreno tuviera el conocimiento de primera mano de lo que sucedía en la sociedad mexicana de las primeras décadas del siglo XX, ni tampoco que fuera actor y público de los problemas sociales.

Nacido en 1911 en una casa del barrio Santa María la Redonda, cercana a Tepito en la Ciudad de México, Mario Moreno fue el sexto de 14 hermanos, de los cuales sobrevivieron ocho. El entonces jovencito, antes de alistarse en el ejército, pudo probar diferentes trabajos que fueron desde ayudante a zapatero, bolero, mandadero, cartero, taxista, empleado de billar, boxeador y torero, los cuales lo colocaron en el centro de la realidad de la sociedad de aquella época... y cada uno de estos oficios lo alimentaron para convertirse en el cómico más representativo del país.

Para 1930 Mario ya se encontraba trabajando en lo que serían las bases que le darían la solidez de su carrera como actor: comenzó en las carpas y de ahí el paso natural fue el teatro y después el cine.

De joven realizaba una variedad de actos en carpas rodantes y fue en ellas donde recibió el apodo de Cantinflas; sin embargo, el origen del nombre se pierde en la leyenda. Según un obituario, es un nombre sin significado alguno, que fue inventado a fin de evitar que sus padres se enteraran de que trabajaba en el negocio del espectáculo, que consideraban una ocupación vergonzosa.

“Cantinflas es un personaje que protesta contra la injusticia, que no puede ver la injusticia, que no tiene nada, pero quiere hacer algo por alguien. Cuando me decidí a vestir mi personaje, yo me puse el nombre y me lo puse para que no pusieran mi nombre y no se enteraran mis papás que yo andaba en la actuación.

“Un día, el director de escena de una compañía, después de que se había enfermado el que anunciaba la función del otro día, me dijo: ‘Mario, salga usted y anuncie que son las últimas funciones, para mañana vamos a tener esto y para pasado esto’, fue la primera vez que salí al escenario solo y con el teatro lleno y comencé a hablar, se me olvidó todo, entonces para no decir que se me había olvidado seguí hablando y la gente no agarraba bien lo que decía, se reían, y al final les dije ya saben que va a haber... me metí y oí un aplauso”, recordó Moreno en una entrevista que dio para televisión en 1992.

Tanto la vida de Mario Moreno como la trayectoria de Cantinflas se convirtieron en una inspiración. En 2015 Netflix creó el biopic de este personaje que llegó a ser comparado, por su tipo de comedia, con Charles Chaplin, pero con la ventaja de la palabra, la cual se convirtió en un éxito que catapultó al actor español Óscar Jaenada al mainstream.

Su primer protagónico cinematográfico llega en 1940 con Ahí está el detalle, donde demuestra claramente que su gracia es ‘la facilidad de palabras’. Sin duda el manejo de la palabra y los mismos problemas sociales llevaron a un continente entero a identificarse con el ‘peladito’, pero para el actor, un continente no era suficiente.

En 1956 se convirtió en parte del elenco de la cinta La vuelta al mundo en 80 días, de Michael Anderson, en donde dio vida a Passepartout, el sirviente del señor Fogg, personaje por el cual fue galardonado con un Globo de Oro al Mejor Actor de Comedia o Musical.

La suerte no le dio tantas satisfacciones cuando realizó la cinta estadunidense Pepe, de George Sidney, ya que el manejo del idioma era diferente en español que en inglés, pero Cantinflas ya estaba en las páginas de la historia del cine mexicano y del estadunidense.

Así se sumaron a su largo currículo películas como El extra, El analfabeto, El señor doctor, El profe, El patrullero 777, El bolero de Raquel, Un Quijote sin mancha y Por mis pistolas, entre otras. Realiza su última película, El barrendero, en 1981, tras haber representado papeles de cura, médico, profesor, portero, fotógrafo, sastre, policía y torero, entre muchos otros, no sin antes haber prestado su voz para las series animadas Cantinflas Show y Cantinflas

y sus amigos.

Su legado consta de más de 50 películas, pero fueron 34 las que hicieron, tras su muerte, entrar en conflicto primero a su hijo Mario Moreno Ivanova y a su sobrino Eduardo Moreno, quienes peleaban por los derechos de estas obras, las cuales terminaron en manos de su hijo para después acabar, de igual forma por un pleito legal, bajo el control de Eduardo Moreno.

En su trabajo Cantinflas: mito gestualidad y retórica despolitizada de lo popular, del doctor en estudios latinoamericanos Juan Pablo Silva Escobar, recolectó una serie de opiniones como la de Carlos Monsiváis que señaló que a Moreno “lo ayuda la integración novedosísima de un lenguaje, no muy seguro de sus significados, y un movimiento corporal que dice irreverencia, desparpajo, incredulidad ante las jerarquías sociales, asombro porque le piden que entienda asuntos para nada de su incumbencia”.

Mientras que el escritor César Garizurieta señala que en el humor grotesco de Cantinflas se encuentra “la raíz más íntima de lo mexicano”, una esencia que se localizaría en su jerga.


 

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