Acuchilló a un policía, lo dejaron libre y mató a su amigo

29 febrero 2016
Durante el proceso que se sigue a Julio César Tapia Sánchez, acusado de asesinar a un compañero de parranda, se ha revelado que este sujeto estuvo preso apenas en noviembre por intentar matar a un policía.
Como el agente no murió, Julio César fue liberado bajo las reservas de la ley, porque supuestamente no era un peligro para la sociedad, pero ha quedado demostrado que si lo es, pues asesinó a una persona, lo que no hubiera sucedido si lo hubieran dejado en prisión por el ataque al policía.
Irónicamente, la persona a la que mató Julio César también participó en el ataque al agente policíaco.
Tras este crimen, la juez de control Suemy del Rosario Lizama Sánchez ya lo vinculó a proceso penal por el homicidio, ocurrido el pasado 16 de febrero en la colonia Reforma Agraria, donde ultimó a Jonathan Enrique Cuevas Noh.
Se le detuvo en cumplimiento de una orden de aprehensión por la denuncia que interpusieron Luis Enrique Cuevas Tzuc y Feliciana Noh Cauich, padres del occiso.
Ahora si, la juez le impuso prisión preventiva por un término de 10 meses.
Los hechos se dieron el pasado 16 de febrero, aproximadamente las 02:00 horas, cuando el hoy occiso ingería bebidas embriagantes a las puertas de su domicilio, ubicado en el predio numero 161 de la calle 79­A entre 138 y 138­A de la colonia Reforma Agraria, en compañía de Danhan Morales Rosas y Julio César.
En un momento dado, Tapia Sánchez y Jonathan comenzaron a insultarse y fue entonces que Julio César, actuando con alevosía y ventaja, sacó de entre sus ropas un cuchillo y se lo clavó a Cuevas Noh, a la altura del abdomen, para luego darse a la fuga.
El herido fue auxiliado y trasladado al Hospital O´Horán, donde falleció a consecuencia de una anemia aguda secundaria a herida penetrante en abdomen por arma blanca.
Jhonatan y Julio César estuvieron involucrados en el artero ataque que sufrió un policía de la SSP en noviembre pasado.
Durante esos hechos, el agente Kevin Iván de los Ángeles Polanco Castillo fue acuchillado por los vándalos, que protagonizaban un escándalo en el fraccionamiento Txicacal Opichén.
En ese entonces, unos agentes vieron al par de sujetos a bordo de una motocicleta conduciendo en sentido contrario, además de que iban en zigzag.
Los agentes les indicaron que detuvieran el vehículo, lo que sucedió frente a un predio y cuando los policías se disponían a interrogarlos, del domicilio marcado con el número 740 salieron otras personas que junto con los otros dos lanzaron botellas y piedras contra los uniformados y la patrulla.
Uno de los agentes (Polanco Castillo) resultó herido a consecuencia de varios cuchillazos, sin que su compañero pudiera hacer algo por él, pues carecía de arma de cargo, además de que el vehículo fue abollado y dañado en el parabrisas.
Tras solicitar apoyo, llegaron al lugar otras patrullas para controlar la situación y
detener a los rijosos.
Entonces, Jhonatan, Julio César y tres vándalos más fueron imputados por el delito de homicidio en grado de tentativa y ataques peligrosos, pero fueron liberados gracias a los beneficios que considera el nuevo sistema de justicia penal.
Quedaron libres mediante el pago de una sanción económica y se le impusieron algunas condiciones que, por supuesto, no cumplieron, pues no cambiaron su vida delictiva y uno mató al otro.
Esta falta de regeneración es uno de los puntos débiles que señalan abogados con respecto al nuevo sistema de justicia de penal, pues consideran que sus sanciones son muy leves y contribuyen a que los delincuentes no se sientan motivados a cambiar de conducta.
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