Los gatos sí reconocen su nombre pero prefieren ignorarte, según un estudio

08 enero 2021
Noticias de Yucatán. 

Si tienes un gato en tu vida sabrás que en ocasiones tienen comportamientos que resultan extraños para los humanos. Desde hace mucho tiempo se les ha investigado y los científicos han descubierto algunas curiosidades de ellos, como el hecho de que en realidad si reconocen su nombre, pero prefieren ignorar a sus dueños. 

De acuerdo a un estudio realizado por un grupo de investigadores japoneses de la Universidad de Sofía Tokio y publicado en la revista Scientific Reports, los gatos saben cómo se llaman, pero prefieren ignorar a quien les habla en determinados momentos. 

Se publicó un artículo sobre la investigación de esta pregunta: ¿mi gato entiende que la estoy llamando por su nombre?, dónde los investigadores trabajaron con gatos de hogares comunes, y otros que se encuentran en un café para gatos. 

Si tienes un gato en tu vida sabrás que en ocasiones tienen comportamientos que resultan extraños para los humanos. Foto: Pexels

Los investigadores, liderados por Atsuko Saito, publicaron dos artículos con los datos que habían encontrado en este experimento: "Reconocimiento vocal de los dueños por parte de los gatos domésticos (Felis catus)" y "Los gatos domésticos (Felis catus) discriminan sus nombres de otras palabras".

Los resultados de la investigación sobre los gatos

En las pruebas que hicieron, los gatos fueran llamados varias veces por sus dueños, luego por extraños y luego nuevamente por sus dueños. Los felinos mostraron respuestas a sus nombres cuando sus dueños los llamaron, una respuesta levemente silenciosa a los extraños, y luego un "rebote" de respuesta cuando sus dueños los llamaron una vez más.

En la segunda parte del experimento, las pruebas incluyeron varios sustantivos. Estos sustantivos en algunos casos eran palabras que sonaban como el nombre de un sujeto de prueba. En otros casos, los evaluadores usaron nombres de otros gatos que vivían en el mismo espacio. 

La investigación concluyó que "los gatos pueden discriminar los enunciados humanos basándose en diferencias fonémicas". El estudio continuó señalando que "tal discriminación se adquiere sin un entrenamiento explícito en discriminación" y, en cambio, surge "de los patrones de comunicación diaria natural entre humanos y gatos".

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