Nos vamos a quedar sin rezadoras, se pierde la tradición

02 noviembre 2015
Noticias de Yucatán



Para la señora Eustaquia Cuxim May las tradiciones y costumbres de los finados están desapareciendo poco a poco con la llegada de la modernidad.

Con 77 años de edad, la señora Cuxim May ofrece sus servicios como rezadora, labor que igual se va perdiendo en todas las comunidades.

“Antes para estos días de finados, el ajetreo era el 31 de octubre, el día de los difuntos niños, y el 1 de noviembre, el de los nohoch pixanes. Me levantaba de la madrugada para alistarme y empezar los rezos por la llegada de las almas a las 3 de la madrugada. En ese entonces visitaba hasta cinco casas y terminaba como a las 6 de la mañana”, recuerda.

“Aparte se hacían rezos al mediodía y en la tarde. Ahora casi nadie pide que se vaya a rezar muy de madrugada, sólo dos o tres familias”.

“Ahora a los jóvenes no les interesa aprender a rezar, yo aprendí a los 14 años gracias a la señora Susana Herrera. Tengo varias nietas pero nadie quiere aprender”.

La puesta de altares en las casas de las familias de Yaxcabá es parte de una tradición que se hereda de abuelos a padres e hijos, y que se inculca a las nuevas generaciones para honrar a los familiares ya fallecidos.

“No importa sea chico o grande el altar, lo que interesa es que tenga una jícara de agua, luego un poco de pan y chocolate o leche. Esta vez puse sandía, chinas (naranja dulce) y mandarinas, también puse dulce de calabaza con un poco de pan para recibir a las ánimas de los niños”, agregó. Megamedia.
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