Empresas dan puestos con rimbombantes nombres a empleados para que trabajen más

09 febrero 2023
Noticias de Yucatán. 

Imagina que en lugar de un recepcionista, la persona que te atiende a la hora de registrarte en el hotel tiene como título “director de gestión y atención a clientes” y que el botones responde al título de “assistant manager”. Te parecería ridículo ¿Verdad?

Pues bien, un estudio llevado a cabo en conjunto por la universidad de Texas y la de Harvard ha revelado que algunas empresas inflan los cargos de sus empleados con un fin torticero: conseguir que trabajen más horas sin pagarles extras.

Se trata de una maniobra maquiavélica: al empleado se le asigna un cargo aparentemente superior al que le corresponde con un leve incremento salarial, que luego la compañía recupera con creces gracias al exceso de horas invertidas por este trabajador que no son remuneradas.

Ya se sabe que un directivo, por regla general, no cumple a rajatabla el horario estipulado en su contrato y, gracias a esta realidad, el estudio ha desvelado que las empresas se pueden ahorrar la friolera de 4.000 millones de dólares al año.

Una forma de reducir costes laborales

Umit Gurun, uno de los responsables de este estudio, no ha dudado en advertir que esta práctica es “una forma de reducir costes laborales” para las empresas. Y lo curioso del caso es que este estudio fue motivado por una conversación que escucharon dos de los autores en un aeropuerto:

Dos empleados de una misma firma se encontraban en la terminal ante varias horas de espera por delante debido a un vuelo retrasado; uno de ellos dijo: “No me importa, porque me pagan horas extras”. El otro compañero permaneció en silencio, porque era un directivo, y como destaca Gurun: “los dos estaban haciendo el mismo trabajo”.

Ahora bien, ¿cómo hacer frente a esta práctica? Tanto los reguladores en Estados Unidos como los trabajadores son conocedores de ella, y en el estudio se destaca que esta táctica se está empleando cada vez con más frecuencia, “simplemente porque les resulta rentable” a las empresas.

Los autores del estudio han reflejado en el mismo algunos de los títulos, casi cómicos, con los que se han encontrado: responsable de limpieza de moqueta, coordinador de escaneo de precios, jefe de instalación de duchas, y la lista continúa en un brindis a lo grotesco.

Para los trabajadores es un dilema complejo de resolver: por un lado, la rimbombancia del título les anima y dispara su autoestima, pero por otro, en el fondo, saben que es el pasaporte a jornadas interminables de trabajo no remuneradas.

En este sentido, se han presentado demandas en el juzgado a diversas compañías ante estas prácticas, pero suele ser complicado que prosperen porque resulta difícil demostrar que el objetivo de la compañía es, básicamente, que el trabajador dedica horas de forma gratuita.

Nota de José Mendiola 

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