“Hay que decir adiós con alegría”, el creador del ritual africano con el ataúd

23 abril 2020
Noticias de Yucatán. 

“Hola, mi nombre es John Telewa, soy el representante de Benjamin Aidoo, el fundador en Ghana del Pallbearing Dancer. En este momento tenemos a la espera unas 60 solicitudes de entrevista, en estos días coordinamos una fecha”. El mensaje de John provenía de Kenia. El prefijo telefónico de Kenia es +254. Y entre el primer contacto para concertar la cita con el protagonista de la historia y la realización de la misma pasaron ocho días.

Es el precio por intentar conseguir unas palabras de los dueños del meme más famoso del mundo desde que se implementó la cuarentena por la pandemia del coronavirus en todo el planeta.

Benjamin Aidoo tiene 34 años, vive en Accra, la capital y la ciudad más importante de Ghana. Desde el inicio de la emergencia sanitaria y en medio de las medidas restrictivas impuestas por países de todos los continentes, el joven empresario del ambiente funerario del país africano se transformó en una de las más grandes figuras de las redes sociales a nivel internacional.

Aidoo fue el fundador de la compañía Nana Otafrija Pallbearing & Waiting Services, que ofrece un servicio de traslado de ataúdes donde sus protagonistas lucen trajes extravagantes y bailan una danza particularmente llamativa. Precísamente, un extracto de un video de sus desfiles y el audio de la canción “Astronomía”, de los compositores Vicetone y Tony Igy, se convirtió en el viral más famoso del momento y disparó un nuevo código de humor -muchas veces negro- en las diferentes plataformas online.

El chiste del meme es simple: se presenta un video aleatorio en el que el protagonista se situa ante una situación límite de riesgo para su vida. De golpe, comienzan a sonar los primeros acordes de “Astronomía”, lo que anticipa un desenlace fatal. Segundos después, el famoso video de los Pallbearing Dancers bailando con un féretro.

“Sabemos que en todo el mundo se está viviendo algo muy horrible, pero también nos da orgullo que nuestros videos ayuden a la gente a divertirse un poco”, le explica Aidoo a Infobae en una entrevista realizada mediante videollamada de WhatsApp.

Aidoo habla desde un pasillo entre casillas de Accra, la capital ghanesa. Su inglés es voluntarioso. Habla con un barbijo celeste debajo de su mentón y delante de un mural de su empresa “Nana Otafrija” en el que está ilustrada la imagen de él mismo vestido de militar sobre una pared de ladrillos. La conexión sufre varias interferencias e interrupciones. El prefijo de Ghana es +233. Y, como si se tratara de una estrella de cine o de la NBA, también está presente su representante, desde su oficina con paredes pintadas con colores fluorescentes, en Kenia.

“De pequeño, yo quería ser doctor. Era mi sueño. Cuidar a todos mis seres queridos. Pero la vida me llevó por varios lugares y terminé en el servicio funerario. Nunca lo había imaginado”, relata Aidoo a Infobae con una carcajada final.

“En un principio, algunos miembros de mi equipo y yo trabajábamos en un servicio de cortejo fúnebre más clásico. Si bien en nuestro país los funerales siempre tuvieron un ambiente festivo, esto era más solemne. Llevar el cajón y poco más”, recuerda.

“Hasta que en un momento decidimos hacer el cambio. Queríamos terminar un poco con toda la solemnidad de esa ceremonia y hacer un homenaje al origen cultural de nuestro país. El baile para llevar al cajón era una expresión para celebrar quién fuera esta persona en vida”, completó.

Así, el Pallbearing Dance tomó cada vez más repercusión dentro del país africano.

En los inicios, las danzas se realizaban con un atuendo clásico de blanco y negro, en una suerte de señal de respeto a la persona que acababa de morir y su inminente encuentro con Dios. Luego, Aidoo decidió apostar a un cambio novedoso en su servicio y trabajó con su equipo para confeccionar prendas de colores vivos para ser utilizadas en el momento de la danza.

“Todas las semanas inventamos y practicamos las coreografías. Y también entrenamos el baile con un cajón en los hombros. Hay que cuidar cada detalle”, explica Aidoo a este medio.

Y describe: “No hacemos pruebas sobre el nivel de baile, pero sí hacemos un control fuerte sobre la altura de los paseadores. Lo más importante es que todos midan casi lo mismo porque el féretro tiene que ser movido en línea recta. También, los más fuertes son los que tienen que sostener la zona donde está el cuerpo y los otros puede llevar la parte de las piernas”. Aidoo señala la palma de su mano para explicar la técnica: las yemas de los dedos representan la zona de los pies de los ataúdes y la parte más cerca a la muñeca de su brazo, la de la cabeza.

La danza de los paseos de ataúdes representa en Ghana una concepción de la despedida y el duelo muy diferente a la existente en países como Argentina. Aidoo lo describe como “una buena oportunidad para ponerle una sonrisa al adiós”.

“Al 90 por ciento de la población de Ghana le gusta bailar y aquí los funerales se hacen para festejar a lo grande que fue la persona que estamos despidiendo. A veces hay que darse la oportunidad de decir adiós con alegría”, reflexiona el empresario funerario.

La ceremonia también responde a una tradición histórica del país, en el que la música representa un lenguaje de despedida para los seres queridos. Dentro de la principal etnia existente en Ghana, la Akan, se utiliza la música y la danza como una muestra de agradecimiento y muestra de condolencias a los familiares de los fallecidos.

La seriedad con la se asumen los servicios funerarios se resume en un adverbio local repetido en numerosas oportunidades durante los actos de despedida: “Abusua do funu” (La familia ama al muerto). En las diferentes etapas de cada funeral, suenan diversas melodías alegóricas a cada momento específico de la ceremonia.

El servicio que ofrece Nana Otafrija Pallbearing representa, precisamente, una pata más de una industria que mueve miles de dólares en un país subdesarrollado. Los funerales son el evento social más importante de Ghana.

Es común que la mayoría de las familias inviertan para la despedida de un ser querido especial el mismo dinero que en Argentina se puede dedicar para una fiesta importante: un 15 o un casamiento. Algunas personas pueden llegar a desembolsar entre 15.000 y 20.000 dólares. Las ceremonias funerarias pueden llegar a durar una semana completa y los familiares son autorizados a faltar a sus trabajos. También se organizan festejos en el primer aniversario de la muerte.

El servicio que ofrecen Aidoo y su equipo puede llegar a costar hasta unos 20.000 cedis ghaneses (unos 3.500 dólares). El precio varía de acuerdo a la vestimenta que se les solicita a sus bailarines. La combinación blanco y negro o todas las prendas lisas blancas son las opciones más baratas.

“Los funerales son lo más importante que tiene la gente aquí. Hacer un funeral que no esté a la altura puede provocar críticas negativas por parte de los vecinos. Es algo que atiende toda la comunidad”, detalla Aidoo.

La cadena Al Jazeera cubrió en 2014 uno de los funerales comandados por Aidoo y sus compañeros y entonces entrevistaron a la hija de la persona que era llevada dentro del cajón: “Esta gente, además de trasladar el cuerpo de una persona que tú amas, también baila. Por eso, decidí regalarle a mi madre un viaje danzando hacia el encuentro con su creador”, explicó en su momento la hija de la difunta, llamada Elizabeth Annan.

La preparación de los funerales requiere de mucho dinero y lleva mucho tiempo. Por eso, es habitual que las familias dejen el cuerpo de un familiar recién fallecido durante semanas o hasta meses en los refrigadores de las morgues. Recién una vez que se reunió el dinero y se acondicionó e lugar de celebración, puede llevarse a cabo la ceremonia.

En algunas ocasiones se han llegado a pagar entre 600 y 3.000 dólares por la instalación de afiches publicitarios de un evento funerario en puntos estratégicos de las ciudades. Incluso, algunas familias se han tomado meses para reacondicionar el hogar del fallecido, con el fin de ponerlo a punto para cuando la ceremonia se lleve a cabo.

"Ustedes se sorprenden con nosotros pero no sé si vieron lo que aquí también se hace con los féretros", desafía Aidoo al otro lado de la llamada.

Es que además de las danzas de los “Pallbearers”, el otro punto exótico de los funerales en Ghana es representado por los llamados “ataúdes de fantasía”. Se tratan de féretros temáticos fabricados por decenas de carpinteros, y cuyos diseños se acercan a la obscenidad de la extravagancia.

Con sólo recorrer las imágenes en internet, uno se puede encontrar con ataúdes con forma de zapatos, de un león, de un paquete de un chocolate, de aviones, de peces, de botellas de gaseosa, autos, veleros, atados de cigarrillos, sandías, fajos de billetes, cámaras de foto o hasta una lapicera con la marca argentina Bic.

De hecho, los principales constructores de esos féretros, como Paa Joe, Ataa Oko o Seth Kane Kwei, que empezaron con el negocio en la década del ’60 y todavía mantienen sus locales abiertos, ya se convirtieron en una suerte de celebridades en la materia.

De todos modos, la tradición cultural no escapó a la controversia: la inmensa inversión económica a la que la gente apela para despedir a un ser querido representóuna fuente de preocupación y alertó a lo largo de los años para la dirigencia política.

En un país subdesarrollado como Ghana, donde el ingreso per cápita anual promedio es de 2.223 dólares, hay quienes consideran un absurdo gastar semejante caudal de dinero, incluso endeudarse por años, con el objetivo de hacer una fiesta velatoria.

“A veces siento que estamos invirtiendo más en los muertos que en los vivos y eso es malo”, se lamentó el legislador Alban Bagbin en 2016.

En la misma línea se mantuvo dos años después el arzobispo de Accra, Gabriel Charles Palmer-Buckler: “Estamos perdiendo mucho tiempo y mucho dinero en los funerales. La gente no puede faltar una semana al trabajo para atender a estas ceremonias que duran por días. Les ruego al presidente y a los dirigentes históricos que nos permitan dar el ejemplo y no gastemos el tiempo y la cantidad de dinero indebidos en los funerales y los muertos”, aseguró el reverendo en 2018.

“Por el momento, el coronavirus no atacó con tanta fuerza a nuestro país, pero nuestro sistema de salud es muy precario. Por eso, el gobierno decidió que se hiciera la cuarentena como en el resto del mundo”, cuenta Aidoo, al aire libre y con el barbijo colgando en su cuello.

“Nuestro servicio está frenado ahora y no sé cuándo vamos a volver a hacerlo. En nuestras ceremonias se reúne mucha gente y requieren de mucho tiempo de preparación. No sabemos cuándo volveremos a trabajar, pero tenemos que estar preparados. Seguramente, después del éxito del Meme, la tarifa también subirá, jaja”, bromeó.

Según los últimos datos oficiales, Ghana registró 1.154 contagiados de Covid-19, 9 muertos por el coronavirus y 120 recuperados. De todos modos, al igual que en todos los países del mundo, se estima que las cifras fatales y de contagio son mayores.

Esta realidad de aislamiento social y la gente encerrada en sus casas atentó precisamente contra toda la industria que rodea a los servicios fúnebres y la despedida de los muertos.

El primer eslabón que hizo sonar la alarma fue el de los responsables de la morgue. Las ceremonias de los funerales se frenaron, por lo que las familias no pasaron a retirar los cuerpos de sus parientes que murieron hace semanas, meses o hasta años. Y los refrigeradores de las mismas morgues empezaron a desbordarse.

Las familias se rehúsan a realizar funerales privados modestos en sus propias casas y mantienen la ilusión de que una vez que pase la pandemia, poder concederle a su ser querido “un funeral a la altura”. Nadie quiere celebrar una ceremonia privada.

“En nuestro hospital, la morgue está llena y ya no podemos recibir más cuerpos. Pedimos encarecidamente a las familias que se acerquen como puedan a retirar los cuerpos de sus seres queridos para que se pueda generar algo de espacio”, aseguraron desde la administración del hospital Pantang, en Accra en un reportaje del medio alemán Deutsche Welle, durante la semana pasada.

Asimismo, se teme que si la cifra de muertos por la pandemia de coronavirus llegara a crecer de una manera tan brusca, se pueda llegar a verse modificada la tradicional cultura de los funerales públicos, masivos y prolongados.

“Es el momento de que esta práctica cultural comience a morir gradualmente. No será fácil, pero los ghaneses deberán adaptarse a la situación. Si uno no dispone del dinero para hacer ese tipo de funerales, es hora de hacerlo de manera privada y de ahorrar”, analizó Richard Kofi Jordan, el Secretario General de la Asociación de Trabajadores Mortuarios de Ghana al mismo medio.

Benjamin Aidoo prefiere disfrutar el presente de su fama mundial y no llevar su análisis a un futuro a largo plazo: “No sé cuándo volveremos a hacer lo nuestro y tampoco pensamos si vamos a tener más trabajo con lo del coronavirus. A nosotros nos importa que siempre que haya un despedida de alguien, sea con alegría y celebración”, afirma.

La charla, con imágenes congeladas y sonido interrumpido constantes se cierra con un saludo a Lionel Messi y a todos los argentinos. Por momentos, suena a un mensaje de despedida prefabricado y con el que Benjamin debe despedirse de las decenas de entrevistas que atiende por día. Ahora, deberá prepararse para atender a periodistas de Panamá, Puerto Rico y Corea del Sur. Son los que siguen en la lista.


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